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martes, 26 de marzo de 2013

La colombiana encargada de los "Ferrari" de la NASA


Entre risas, Adriana Ocampo Uria dice que ella trabaja con los "Ferrari del Sistema Solar".

Nacida en Colombia pero criada en Argentina, Ocampo es responsable del programa Nuevas Fronteras en la agencia espacial estadounidense NASA, que coordina las sondas robóticas que viajan a toda velocidad hacia el gigante Júpiter y el enano Plutón.
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¿El objetivo? Acercarse lo más posible a estos cuerpos para resolver los misterios sobre su composición y sus características.

Además de trabajar en estas exploraciones planetarias, Ocampo tiene un rol mucho más terrenal: cuando no está pensando en los confines del Sistema Solar responde algunas de las cartas que los niños envían a la NASA con sus sueños.

BBC Mundo visitó a esta geóloga planetaria de 58 años en la sede central de la agencia espacial en Washington para conocer su trabajo.


"Perspectiva desconocida"


El primer Ferrari que 'maneja' Adriana Ocampo se llama Juno, está impulsado por paneles solares y se mueve tan rápido que podría viajar de Los Ángeles a Nueva York en dos minutos.

Su recorrido total durante cinco años será de 2.800 millones de kilómetros hasta que llegue a Júpiter, un coloso de gas y una estrella fallida que ha fascinando a los astrónomos durante siglos, pero que todavía guarda el secreto sobre su formación.

Ocampo le explica a BBC Mundo que el Ferrari llegará al gigante en 2016, lo orbitará y penetrará su densa atmósfera, lo que les dará a los científicos "una perspectiva antes desconocida de lo que es ese planeta".

Y esa perspectiva es clave, en opinión de la NASA.

Como la atmósfera de Júpiter tiene una composición similar a la del Sol, se cree que se formó temprano. Descubrir los detalles de su evolución les ayudaría a los científicos a entender el rol que han jugado titanes como Júpiter en la organización del Sistema Solar.

Ocampo explica que Júpiter también puede tener una de las claves sobre la formación de la vida.

Juno tratará de revelar la estructura interior del planeta para ver cómo influye en sus lunas, especialmente una de las más intrigantes, Europa.

Ésta, explica Ocampo, quizá contenga los tres ingredientes claves para la vida: agua líquida, material orgánico y una fuente de energía, que es la emitida por su planeta (ver video a la derecha).

Pero Ocampo no sólo está interesada en Júpiter y sus lunas.

No contenta con un Ferrari espacial, esta astrónoma colombiana también se encarga de otro: uno un poco más viejo que Juno, apenas del tamaño de un piano, pero que viajará incluso más lejos.

Se trata de la sonda Nuevos Horizontes, que se dirige hacia el mundo helado de Plutón.

Cuando fue lanzada en 2006, la NASA dijo que el conocimiento de ese planeta era tan limitado que podía caber "en la parte de atrás de una estampilla".

Los tiempos han cambiado. Plutón ya no es considerado un planeta y tiene varias lunas más de las que se creía.

El propósito de la misión, eso sí, sigue vigente: Nuevos Horizontes ya llegó a la mitad de su recorrido, cruzando en el proceso las lunas de Júpiter, y está previsto que pase por Plutón a mediados de 2015 para buscar estructuras geológicas, averiguar detalles sobre su atmósfera y analizar su superficie.

Mientras Juno y Nuevos Horizontes llegan a sus respectivos destinos y empiezan a emitir sus hallazgos, Adriana Ocampo se dedica también a una labor más terrenal: hablarles a los niños de su experiencia.


"Sueños rodantes por el Cosmos"

Cuando BBC Mundo le pregunta de dónde surgió su interés por las ciencias espaciales, Ocampo no duda en afirmar que fue "como un llamado de las estrellas".

Cuenta que cuando era una niña salía en las noches a la terraza de su casa, siempre acompañada de su perro Tauro, y se preguntaba por esos "puntitos de luz que veía en el cielo".

Intrigada por lo que podía estar más allá, decidió escribirle una carta a la NASA en español y ante su sorpresa, recibió una respuesta.

"Fue extraordinario por el impacto que tuvo en mí que alguien escuchara mi llamado y mi interés", cuenta. "Es algo que te marca".

Por eso hoy, cuando ya cumplió su sueño, intenta fomentar el de otros.

Además de escribir un libro en español para niños sobre "la reina Gravedad y el rey Masa", también se encarga de responder algunas de las cartas infantiles que llegan a la NASA.

Uno de los proyectos en los que está involucrada se llama Huele a Sueños, creado por un grupo de niños de 11 y 12 años en Medellín, Colombia, que se apasionaron por la astronomía tras ver una película basada en la obra de Carl Sagan (ver galería a la derecha).

Ocampo no sólo les ha explicado a estos niños su trabajo vía teleconferencia, sino que además los invitó a la sede de la NASA en Cabo Cañaveral, en el estado de Florida.

Y ellos respondieron enviándole una promesa que ahora está enmarcada en su oficina: "Así seamos astrónomos, poetas o hasta las personas más ocupadas del mundo, siempre prestaremos atención a los sueños rodantes por el cosmos".

Quién sabe: tal vez entre esos niños de Medellín esté, como ya ocurrió con Ocampo, el próximo científico colombiano encargado de manejar un Ferrari espacial.
Fuente: bbc.co.uk

domingo, 3 de marzo de 2013

¿Cuántos planetas devorará el Sol cuando muera?

Se calcula que en 5.000 millones de años, el Sol se expandirá y se convertirá en un "gigante rojo".
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Se tragará los planetas Mercurio y Venus, pero el destino de la Tierra es menos claro.

A medida que el Sol aumente hasta 250 veces su tamaño actual, perderá más de un tercio de su masa en un fuerte "viento estelar".

Esto hará que se amplíen las órbitas de los planetas de manera significativa, tanto que la Tierra podría escapar de la estampida solar.

Sin embargo, la gravedad terrestre podría tirar de la superficie del Sol lo suficiente como para crear un efecto de marea y empujar a la Tierra hacia una órbita más cerrada.

Pero para ese entonces, la vida nuestro planeta habrá desaparecido ya que dentro de 3 mil millones de años la energía liberada por el Sol habrá evaporado los océanos.

¿Por qué hacemos "achú" al estornudar?


Un estornudo comienza con una inhalación repentina. Esta es la parte "aahh".

El "chú" ocurre durante la exhalación porque la mayoría de los músculos del cuerpo se contraen de forma refleja.

Esto obliga a cerrar la boca hasta que crece demasiado la presión en los pulmones y el aire se libera en una ráfaga.

Como la lengua presiona el paladar, el aire provoca un sonido de "ch", y con los labios fruncidos emerge la "ú".

¿Afecta la base rocosa de un viñedo a la calidad del vino?


Este es un tema muy controvertido entre los dueños de viñedos y amantes de los vinos.

Algunos insisten en que es importante que algunos vinos –como el champán- se produzcan sólo en su localización geológica original y aseguran que pueden discernir la naturaleza de la tierra por el sabor.
Viñedo

Los escépticos, en cambio, consideran que esto es sólo una nimiedad subjetiva.

De acuerdo al geólogo Alex Maltman, de la Universidad de Gales, si la base rocosa afecta el sabor de un vino, será, como mucho, de manera indirecta y sutil.

Esto es porque las raíces de la mayoría de las vides no son lo suficientemente largas como para alcanzar la roca y por eso cualquier influencia llegará a través de la tierra que la cubre.

El contenido de arcilla, la porosidad y el color de esta tierra afectan a los nutrientes que entran a la vid, lo que podría -en principio- cambiar las características del vino resultante.

Pero según Maltman, no hay evidencia concluyente de que tenga un rol importante.

Mientras el debate de la base rocosa continua entre enólogos, degustadores y amantes del vino, la duda sobre su papel no existe en el caso de la producción de cerveza.

A diferencia del vino –que se hace principalmente con el jugo de las uvas– la cerveza es básicamente agua, y por eso su sabor depende en gran medida de la geología del lugar del que proviene.

¿Cómo volaban las aves prehistóricas?


Con gran dificultad. Los pterosaurios más grandes (que en realidad no se clasifican como dinosaurios) eran mucho más grandes que los pájaros de mayor tamaño que viven en la actualidad.

El quetzlcoatlus, por ejemplo, era tan grande como una jirafa. Se calcula que pesaba un máximo de 200-250kg, y para ese peso no existe un mecanismo plausible que pudiera dar impulso aéreo a estos animales.

Una teoría afirma que podrían haber usado acantilados marítimos o montañas como plataforma de lanzamiento. Pero es difícil probarlo porque todos los fósiles de quetzlcoatlus han sido hallados tierra adentro.

Pero una simulación de la universidad Texas Tech mostró que un animal con un peso corporal de 70 ó 80kg pudo haber usado pendientes en las orillas de los lagos como pistas de despegue.

¿Cómo lo hacían? Primero corrían con sus cuatro patas y llevaban sus enormes alas plegadas. Después, cambiaban a las patas traseras y empezaban a aletear.

Finalmente, se lanzaban hacia adelante y alzaban las patas traseras del suelo. Una vez en el aire, el quetzlcoatlus era capaz de elevarse y volar.

Fuente: bbc.co.uk

domingo, 24 de febrero de 2013

Descubren el Exoplaneta Kepler 37b


Los astrónomos han batido un récord al descubrir el planeta más pequeño fuera de nuestro Sistema Solar, que es ligeramente más grande que la Luna.

Para detectar al diminuto y probablemente rocoso planeta, lo primero que necesitaban era medir con precisión el tamaño de su sol.
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Lo hicieron usando "astrosismología", es decir, convirtiendo en sonidos pequeñas variaciones de la luz de la estrella.

Un informe de la revista Nature describe al ardiente planeta, cuya órbita alrededor de su estrella se completa en apenas 13 días.

En este lejano sistema solar lo acompañan otros dos planetas, uno de tres cuartas partes del tamaño de la Tierra y otro el doble de grande.

El récord para el exoplaneta más pequeño es roto constantemente, conforme los astrónomos mejoran sus técnicas para encontrarlos.

La mejor herramienta para los cazadores de planetas es el telescopio espacial Kepler, que mira fijamente una parte determinada del firmamento, tratando de detectar las pequeñas disminuciones en la luz estelar que ocurren cuando los planetas pasan frente a ellas: lo que se llama un evento de tránsito.

En sus primeros días, el equipo Kepler tendía a encontrar planetas grandes: monstruosidades del tamaño de Júpiter y Neptuno. En los últimos años, el catálogo de exoplanetas ha visto aumentar su número de las llamadas súper Tierras, de aproximadamente el doble del radio de nuestro planeta.

Sólo recientemente han encontrado algo definitivamente del tamaño de la Tierra.

La virtud del telescopio

Pero el nuevo hallazgo es un planeta de apenas un tercio del tamaño del que detentaba hasta ahora ese récord, más chico incluso que el planeta más pequeño de nuestro Sistema Solar, Mercurio.

"Creo que es un asombroso avance tecnológico ser capaces de detectar pequeñas rocas como ésta", dijo Francois Fressin, coautor del documento, basado en el Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian.

"Significa que realmente estamos en el ámbito en el cual es posible detectar todos los planetas de nuestro Sistema Solar, pero alrededor de otras estrellas", señaló a la BBC.

El descubrimiento de Kepler 37b y sus dos compañeros se puede atribuir en parte a una riqueza de datos del telescopio Kepler, que ha estado recogiendo información durante casi cuatro años. Señales que antes resultaban demasiado pequeñas para distinguirlas se han acumulado lentamente, haciendo más visibles a los planetas más chicos.

Pero nada más decir qué tan pequeño es un planeta dado depende de una medición relativa: cuánta luz hay cuando el planeta está y cuando no está frente a su sol. El grado en el que podemos conocer las dimensiones del planeta depende de cuán bien conozcamos el tamaño de la estrella matriz.

Aquí es donde entra a tallar la ciencia de la astrosismología. Un equipo de expertos en este rubro de la Universidad de Birmingham, en Reino Unido, echó un vistazo a los datos.

"El interior de las estrellas es un ambiente muy ruidoso, y ese ruido origina ondas sonoras que viajan a través de toda la estrella", afirma Yvonne Elsworth, de Birmingham.

"Algunas (ondas) resonarán, tal como un instrumento musical; la turbulencia hace que suenen en las frecuencias características de la estrella", dijo a la BBC.

"Si miramos la estrella podemos ver esas oscilaciones, la cantidad de luz que obtenemos de la estrella varía -lentamente y muy poco- en frecuencias que nos dicen lo que está ocurriendo dentro de las estrella".

Frecuencias resonantes




Y del mismo modo que un instrumento musical, esas frecuencias "resonantes" indican a los investigadores qué tan grande es la estrella en realidad.

Juntos, los análisis apuntan a la presencia de tres planetas. Kepler 37b y Kepler 37c son 30% y 74% del tamaño de la Tierra, y Kepler 37d es el doble.

Los tres dan vueltas alrededor de su estrella en ciclos de 13, 21, y 40 días respectivamente, todo en órbitas de apenas 20% de la distancia entre la Tierra y el Sol.

Es, en definitiva, otro interesante sistema solar para el floreciente catálogo de exoplanetas. La noción de que las noticias de exoplanetas han sido abundantes en estos últimos años la tiene muy en cuenta el doctor Fressin.

"Entiendo que a la gente le puede aburrir tantos anuncios consecutivos", expresó.

"Pero dentro de cientos de años, esta década será recordada como aquélla en la que se hizo posible el descubrimiento de toda clase de otros mundos".

Fuente: bbc.co.uk