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jueves, 2 de mayo de 2013

Distribucion Inesperada Volcanica

Io, una luna de Júpiter, es el mundo más activo volcánicamente del sistema solar, con cientos de volcanes, algunos de ellos con erupciones de lava que ascienden hasta alturas del orden de los 400 kilómetros (unas 250 millas). Sin embargo, una investigación reciente indica que las concentraciones de actividad volcánica están notablemente desplazadas con respecto de donde se esperaba que estuvieran según los modelos que predicen cómo se calienta el interior del satélite.



Io está atrapado en un tira y afloja entre la extensa gravedad de Júpiter y los tirones gravitatorios más pequeños, pero sincronizados de un modo muy influyente, que ejercen dos lunas vecinas que orbitan más lejos de Júpiter: Europa y Ganímedes. Io traza sus órbitas en torno a Júpiter con más rapidez que estos otros satélites, completando dos órbitas por cada una que completa Europa, y cuatro por cada una que completa Ganímedes. Esta sincronía significa que Io experimenta siempre en la misma posición orbital la atracción gravitacional más fuerte de sus lunas vecinas, lo cual distorsiona la órbita de Io hasta una forma ovalada. Esto, a su vez, causa que Io se flexione a medida que se mueve alrededor de Júpiter.

Cuando Io se acerca a Júpiter, la enorme gravedad del planeta gigante deforma la luna hacia él, y luego, mientras se aleja, disminuye la fuerza gravitacional y la luna se relaja. La flexión provocada por la gravedad de Júpiter causa un calentamiento periódico. Del mismo modo en el que un alambre se calienta en el punto por el que lo estamos doblando y enderezando repetidas veces, las flexiones de Io crean fricciones en su interior, lo cual a su vez genera el tremendo calor que alimenta a su vulcanismo extremo.

Lo que no ha estado muy claro es cómo exactamente este calentamiento de marea afecta al interior de Io. Algunos proponen que se calienta hasta el interior profundo, pero la opinión predominante es que la mayor parte del calentamiento se produce dentro de una capa relativamente poco profunda bajo la corteza. Esa capa, llamada astenosfera, es la zona donde la roca se comporta como masilla, deformándose lentamente por efecto del calor y la presión.

El equipo de la astrónoma y geóloga planetaria Rosaly Lopes, del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, en Pasadena, California, ha realizado un análisis detallado cuyos resultados respaldan la opinión mayoritaria de que la mayor parte del calor es generado en la astenosfera. Sin embargo, los resultados también indican que la actividad volcánica está localizada de 30 a 60 grados al este de donde debería estar, según los criterios teóricos aceptados tradicionalmente.

Las explicaciones propuestas para esta aparente anomalía incluyen una velocidad de rotación de Io mayor de la calculada; la existencia de una estructura interior que permita al magma viajar a lo largo de grandes distancias desde el lugar donde se produce el mayor calentamiento hasta los puntos de erupción que expulsan el material a la superficie; o algún componente no tenido en cuenta en los modelos de calentamiento de marea, como por ejemplo la existencia de mareas de fluidos provenientes de un océano de magma subterráneo.

Hay indicios a favor de esta última explicación, la de un océano de magma subterráneo global. Sin embargo, el océano de magma de Io no sería como los océanos en la Tierra. En vez de ser una capa del todo fluida, probablemente sería más como una esponja con al menos un 20 por ciento de silicato fundido dentro de una matriz de roca lentamente deformable.

Este calentamiento interno que Io experimenta a través del efecto de marea ejercido por Júpiter, Europa y Ganímedes, también lo experimentan otros astros, y se cree que es el responsable de mantener los océanos de agua líquida que, según todos los indicios, existen bajo las cortezas heladas de mundos como por ejemplo la propia luna Europa y Encélado (un satélite de Saturno).

Dado que el agua líquida es un ingrediente fundamental para la vida, algunos científicos creen factible que exista vida en los subsuelos de esos u otros mundos parecidos, siempre y cuando haya una fuente de energía utilizable por tales formas de vida, así como un suministro de materias primas a modo de nutrientes. Los mundos como Io, Europa y Encélado tienen superficies demasiado frías como para permitir la existencia de agua líquida en su superficie, y además carecen de una atmósfera con una presión adecuada. Sin embargo, en su subsuelo, la situación puede ser muy distinta, permitiendo que allí se den las condiciones básicas necesarias para el surgimiento de formas de vida.

Conocer a fondo los entresijos del calentamiento interno de esos y otros mundos similares por acción del efecto de marea podría revelar información crucial sobre las probabilidades de que en mundos de otras partes del universo existan ecosistemas basados en esa clase de medio subterráneo.

El vulcanismo de Io es tan extenso que renueva por completo la superficie del astro una vez cada millón de años aproximadamente. En otras palabras, no hay en la superficie de Io ningún terreno con más de un millón de años de edad. En cambio, hay terrenos en otros astros del sistema solar que no han experimentado apenas cambio alguno en los últimos 4.000 millones de años.

En el nuevo análisis también trabajó Christopher Hamilton de la Universidad de Maryland en College Park, Estados Unidos, y se usó un nuevo mapa geológico global de Io, producido por David Williams de la Universidad Estatal de Arizona y sus colegas.

Información adicional

domingo, 31 de marzo de 2013

¿Cuáles son los lugares más fríos de la Luna?


 El cráter Hermite en la Luna ostenta el récord del lugar más frío de todo el Sistema Solar.

Sorprendentemente, los científicos han hallado que algunas áreas de la Luna son las más frías de todo el Sistema Solar.

En 2009, el sensor de temperatura Diviner, a bordo de la sonda espacial Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA, midió la temperatura de la superficie lunar, que era de -248º C.

Esta temperatura fue registrada en el borde suroeste del suelo del cráter Hermite. Ubicado cerca del polo norte de la Luna, el suelo del Hermite está permanentemente en sombra y no recibe prácticamente nada de la energía del Sol.

Temperaturas similares se encontraron en la parte sur del suelo de los cráteres Peary y Bosch. El asombroso frío en Hermite es bastante más intenso que el del distante planeta helado Plutón, con una temperatura de -230º C, y que el del anterior récord de temperatura más baja en el Sistema Solar, marcado por Tritón, la luna de Neptuno, y sus -235º C.
Fuente: bbc.co.uk

martes, 26 de marzo de 2013

La colombiana encargada de los "Ferrari" de la NASA


Entre risas, Adriana Ocampo Uria dice que ella trabaja con los "Ferrari del Sistema Solar".

Nacida en Colombia pero criada en Argentina, Ocampo es responsable del programa Nuevas Fronteras en la agencia espacial estadounidense NASA, que coordina las sondas robóticas que viajan a toda velocidad hacia el gigante Júpiter y el enano Plutón.
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¿El objetivo? Acercarse lo más posible a estos cuerpos para resolver los misterios sobre su composición y sus características.

Además de trabajar en estas exploraciones planetarias, Ocampo tiene un rol mucho más terrenal: cuando no está pensando en los confines del Sistema Solar responde algunas de las cartas que los niños envían a la NASA con sus sueños.

BBC Mundo visitó a esta geóloga planetaria de 58 años en la sede central de la agencia espacial en Washington para conocer su trabajo.


"Perspectiva desconocida"


El primer Ferrari que 'maneja' Adriana Ocampo se llama Juno, está impulsado por paneles solares y se mueve tan rápido que podría viajar de Los Ángeles a Nueva York en dos minutos.

Su recorrido total durante cinco años será de 2.800 millones de kilómetros hasta que llegue a Júpiter, un coloso de gas y una estrella fallida que ha fascinando a los astrónomos durante siglos, pero que todavía guarda el secreto sobre su formación.

Ocampo le explica a BBC Mundo que el Ferrari llegará al gigante en 2016, lo orbitará y penetrará su densa atmósfera, lo que les dará a los científicos "una perspectiva antes desconocida de lo que es ese planeta".

Y esa perspectiva es clave, en opinión de la NASA.

Como la atmósfera de Júpiter tiene una composición similar a la del Sol, se cree que se formó temprano. Descubrir los detalles de su evolución les ayudaría a los científicos a entender el rol que han jugado titanes como Júpiter en la organización del Sistema Solar.

Ocampo explica que Júpiter también puede tener una de las claves sobre la formación de la vida.

Juno tratará de revelar la estructura interior del planeta para ver cómo influye en sus lunas, especialmente una de las más intrigantes, Europa.

Ésta, explica Ocampo, quizá contenga los tres ingredientes claves para la vida: agua líquida, material orgánico y una fuente de energía, que es la emitida por su planeta (ver video a la derecha).

Pero Ocampo no sólo está interesada en Júpiter y sus lunas.

No contenta con un Ferrari espacial, esta astrónoma colombiana también se encarga de otro: uno un poco más viejo que Juno, apenas del tamaño de un piano, pero que viajará incluso más lejos.

Se trata de la sonda Nuevos Horizontes, que se dirige hacia el mundo helado de Plutón.

Cuando fue lanzada en 2006, la NASA dijo que el conocimiento de ese planeta era tan limitado que podía caber "en la parte de atrás de una estampilla".

Los tiempos han cambiado. Plutón ya no es considerado un planeta y tiene varias lunas más de las que se creía.

El propósito de la misión, eso sí, sigue vigente: Nuevos Horizontes ya llegó a la mitad de su recorrido, cruzando en el proceso las lunas de Júpiter, y está previsto que pase por Plutón a mediados de 2015 para buscar estructuras geológicas, averiguar detalles sobre su atmósfera y analizar su superficie.

Mientras Juno y Nuevos Horizontes llegan a sus respectivos destinos y empiezan a emitir sus hallazgos, Adriana Ocampo se dedica también a una labor más terrenal: hablarles a los niños de su experiencia.


"Sueños rodantes por el Cosmos"

Cuando BBC Mundo le pregunta de dónde surgió su interés por las ciencias espaciales, Ocampo no duda en afirmar que fue "como un llamado de las estrellas".

Cuenta que cuando era una niña salía en las noches a la terraza de su casa, siempre acompañada de su perro Tauro, y se preguntaba por esos "puntitos de luz que veía en el cielo".

Intrigada por lo que podía estar más allá, decidió escribirle una carta a la NASA en español y ante su sorpresa, recibió una respuesta.

"Fue extraordinario por el impacto que tuvo en mí que alguien escuchara mi llamado y mi interés", cuenta. "Es algo que te marca".

Por eso hoy, cuando ya cumplió su sueño, intenta fomentar el de otros.

Además de escribir un libro en español para niños sobre "la reina Gravedad y el rey Masa", también se encarga de responder algunas de las cartas infantiles que llegan a la NASA.

Uno de los proyectos en los que está involucrada se llama Huele a Sueños, creado por un grupo de niños de 11 y 12 años en Medellín, Colombia, que se apasionaron por la astronomía tras ver una película basada en la obra de Carl Sagan (ver galería a la derecha).

Ocampo no sólo les ha explicado a estos niños su trabajo vía teleconferencia, sino que además los invitó a la sede de la NASA en Cabo Cañaveral, en el estado de Florida.

Y ellos respondieron enviándole una promesa que ahora está enmarcada en su oficina: "Así seamos astrónomos, poetas o hasta las personas más ocupadas del mundo, siempre prestaremos atención a los sueños rodantes por el cosmos".

Quién sabe: tal vez entre esos niños de Medellín esté, como ya ocurrió con Ocampo, el próximo científico colombiano encargado de manejar un Ferrari espacial.
Fuente: bbc.co.uk

domingo, 3 de marzo de 2013

¿Cuántos planetas devorará el Sol cuando muera?

Se calcula que en 5.000 millones de años, el Sol se expandirá y se convertirá en un "gigante rojo".
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Se tragará los planetas Mercurio y Venus, pero el destino de la Tierra es menos claro.

A medida que el Sol aumente hasta 250 veces su tamaño actual, perderá más de un tercio de su masa en un fuerte "viento estelar".

Esto hará que se amplíen las órbitas de los planetas de manera significativa, tanto que la Tierra podría escapar de la estampida solar.

Sin embargo, la gravedad terrestre podría tirar de la superficie del Sol lo suficiente como para crear un efecto de marea y empujar a la Tierra hacia una órbita más cerrada.

Pero para ese entonces, la vida nuestro planeta habrá desaparecido ya que dentro de 3 mil millones de años la energía liberada por el Sol habrá evaporado los océanos.

¿Por qué hacemos "achú" al estornudar?


Un estornudo comienza con una inhalación repentina. Esta es la parte "aahh".

El "chú" ocurre durante la exhalación porque la mayoría de los músculos del cuerpo se contraen de forma refleja.

Esto obliga a cerrar la boca hasta que crece demasiado la presión en los pulmones y el aire se libera en una ráfaga.

Como la lengua presiona el paladar, el aire provoca un sonido de "ch", y con los labios fruncidos emerge la "ú".

¿Afecta la base rocosa de un viñedo a la calidad del vino?


Este es un tema muy controvertido entre los dueños de viñedos y amantes de los vinos.

Algunos insisten en que es importante que algunos vinos –como el champán- se produzcan sólo en su localización geológica original y aseguran que pueden discernir la naturaleza de la tierra por el sabor.
Viñedo

Los escépticos, en cambio, consideran que esto es sólo una nimiedad subjetiva.

De acuerdo al geólogo Alex Maltman, de la Universidad de Gales, si la base rocosa afecta el sabor de un vino, será, como mucho, de manera indirecta y sutil.

Esto es porque las raíces de la mayoría de las vides no son lo suficientemente largas como para alcanzar la roca y por eso cualquier influencia llegará a través de la tierra que la cubre.

El contenido de arcilla, la porosidad y el color de esta tierra afectan a los nutrientes que entran a la vid, lo que podría -en principio- cambiar las características del vino resultante.

Pero según Maltman, no hay evidencia concluyente de que tenga un rol importante.

Mientras el debate de la base rocosa continua entre enólogos, degustadores y amantes del vino, la duda sobre su papel no existe en el caso de la producción de cerveza.

A diferencia del vino –que se hace principalmente con el jugo de las uvas– la cerveza es básicamente agua, y por eso su sabor depende en gran medida de la geología del lugar del que proviene.

¿Cómo volaban las aves prehistóricas?


Con gran dificultad. Los pterosaurios más grandes (que en realidad no se clasifican como dinosaurios) eran mucho más grandes que los pájaros de mayor tamaño que viven en la actualidad.

El quetzlcoatlus, por ejemplo, era tan grande como una jirafa. Se calcula que pesaba un máximo de 200-250kg, y para ese peso no existe un mecanismo plausible que pudiera dar impulso aéreo a estos animales.

Una teoría afirma que podrían haber usado acantilados marítimos o montañas como plataforma de lanzamiento. Pero es difícil probarlo porque todos los fósiles de quetzlcoatlus han sido hallados tierra adentro.

Pero una simulación de la universidad Texas Tech mostró que un animal con un peso corporal de 70 ó 80kg pudo haber usado pendientes en las orillas de los lagos como pistas de despegue.

¿Cómo lo hacían? Primero corrían con sus cuatro patas y llevaban sus enormes alas plegadas. Después, cambiaban a las patas traseras y empezaban a aletear.

Finalmente, se lanzaban hacia adelante y alzaban las patas traseras del suelo. Una vez en el aire, el quetzlcoatlus era capaz de elevarse y volar.

Fuente: bbc.co.uk