La nave de carga Cygnus fue desenganchada del módulo Harmony de la estación espacial internacional a las 10:04 UTC del 22 de octubre, y liberada en una órbita independiente a las 11:31 UTC gracias al brazo robótico Canadarm-2, manipulado por los astronautas. La Cygnus se pasó 23 días junto a la ISS, permitiendo descargar 589 Kg de comida, ropa y experimentos. Cargada de basura, será destruida el 23 de octubre.
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miércoles, 23 de octubre de 2013
lunes, 21 de octubre de 2013
Primer mapa de nubes de un planeta de otra estrella
Unos astrónomos, utilizando datos de los telescopios espaciales Kepler y Spitzer de la NASA, han creado el primer mapa de las nubes de un planeta situado en órbita a una estrella distinta del Sol. Este planeta, conocido como Kepler-7b, es un gigante gaseoso como Júpiter pero muchísimo más caliente que éste.
Estudios previos a partir de datos obtenidos con el Spitzer han resultado en mapas de temperatura de planetas en órbita a otras estrellas, pero éste es el primer vistazo a las estructuras nubosas de un mundo distante.
Estudios previos a partir de datos obtenidos con el Spitzer han resultado en mapas de temperatura de planetas en órbita a otras estrellas, pero éste es el primer vistazo a las estructuras nubosas de un mundo distante.
En el exoplaneta Kepler-7b, la meteorología es altamente predecible, tal como han comprobado unos científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Cambridge, Estados Unidos, y otras instituciones: En un día cualquiera, el exoplaneta, que está a casi 1.000 años-luz de la Tierra, está densamente nublado de un lado, mientras que en el otro probablemente reina un tiempo claro y despejado.
El nuevo trabajo constituye la vez primera en que se logra cartografiar la distribución de nubes de un exoplaneta.
El equipo internacional de Brice-Olivier Demory, del Instituto Tecnológico de Massachusetts en Cambridge, Estados Unidos, observó que uno de los hemisferios de Kepler-7b está cubierto con una densa capa de nubes, mucho más densa que el más encapotado y plomizo de los cielos de la Tierra, y es tan tupida que refleja una porción significativa de la luz de su estrella. Este escudo de nubes hace al planeta más fresco que otros de su tipo, creando un entorno que fomenta la formación de más nubes en él.
Demory y sus colegas también analizaron la luz proveniente de Kepler-7b en varias fases de su órbita, encontrando que gran parte de la reflectividad del planeta se debe a la presencia de nubes, y que esta cubierta de nubes se distribuye de forma desigual.
Kepler-7b está entre los primeros exoplanetas identificados a partir de observaciones hechas por el telescopio espacial Kepler, de la NASA. Desde entonces, se han confirmado más de 130 planetas de fuera de nuestro sistema solar detectados inicialmente por el Kepler.
Al planeta Kepler-7b se le considera un Júpiter caliente, ya que se compone principalmente de gas y es alrededor del 50 por ciento más voluminoso que Júpiter, aunque tiene sólo la mitad de su masa.
Aún no está del todo claro el motivo exacto de tan marcado contraste entre hemisferios en cuanto a cubierta nubosa.
Kepler-7b está entre los primeros exoplanetas identificados a partir de observaciones hechas por el telescopio espacial Kepler, de la NASA. Desde entonces, se han confirmado más de 130 planetas de fuera de nuestro sistema solar detectados inicialmente por el Kepler.
Al planeta Kepler-7b se le considera un Júpiter caliente, ya que se compone principalmente de gas y es alrededor del 50 por ciento más voluminoso que Júpiter, aunque tiene sólo la mitad de su masa.
Aún no está del todo claro el motivo exacto de tan marcado contraste entre hemisferios en cuanto a cubierta nubosa.
La meteorología de Kepler-7b debe ser muy distinta a la de la Tierra, y no solo por ser un planeta gigante gaseoso, sino también porque su temperatura se estima que es de entre 800 y 1.000 grados centígrados (entre 1.500 y 1.800 grados Fahrenheit aproximadamente). Por supuesto la temperatura es muy tórrida, pero, gracias a las nubes, menos alta que la que debería tener por su gran proximidad a su estrella, tan solo 9 millones de kilómetros, una distancia menor a la existente entre Júpiter y algunas de sus lunas.
En la investigación también han trabajado Julien de Wit, Nikole Lewis, Andras Zsom y Sara Seager del MIT, Jonathan Fortney de la Universidad de California en Santa Cruz, Heather Knutson y Jean-Michel Desert del Instituto tecnológico de California (Caltech) en Pasadena, Nikku Madhusudhan de la Universidad de Yale en New Haven, Connecticut, y Nicolas Cowan de la Universidad del Noroeste en Evanston, Illinois, todas estas instituciones en Estados Unidos, así como Kevin Heng de la Universidad de Berna en Suiza, Michael Gillon de la Universidad de Lieja en Bélgica, y Vivien Parmentier del Centro Nacional francés para la Investigación Científica (CNRS).
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En la investigación también han trabajado Julien de Wit, Nikole Lewis, Andras Zsom y Sara Seager del MIT, Jonathan Fortney de la Universidad de California en Santa Cruz, Heather Knutson y Jean-Michel Desert del Instituto tecnológico de California (Caltech) en Pasadena, Nikku Madhusudhan de la Universidad de Yale en New Haven, Connecticut, y Nicolas Cowan de la Universidad del Noroeste en Evanston, Illinois, todas estas instituciones en Estados Unidos, así como Kevin Heng de la Universidad de Berna en Suiza, Michael Gillon de la Universidad de Lieja en Bélgica, y Vivien Parmentier del Centro Nacional francés para la Investigación Científica (CNRS).
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miércoles, 2 de octubre de 2013
Atlas de Vesta a una escala similar a la de un mapa de carreteras
Si fuera posible circular en automóvil por Vesta, el atlas que se ha confeccionado a partir de las observaciones hechas de ese astro por la sonda espacial Dawn sería lo más parecido a la colección de mapas de carreteras del lugar.
Este atlas es ahora de acceso público para que cualquiera para explorarlo vía internet.
Este atlas es ahora de acceso público para que cualquiera para explorarlo vía internet.
El conjunto de mapas fue creado a partir de mosaicos de 10.000 imágenes tomadas por la Dawn a baja altitud, unos 210 kilómetros (130 millas).
Los mapas, en su mayoría, están hechos a una escala similar a la de los mapas regionales de las carreteras.
Vesta es un asteroide gigante al que también se puede considerar un protoplaneta.
El atlas consta de 29 mapas con tres proyecciones diferentes: Mercator para las regiones ecuatoriales, proyecciones cónicas de Lambert para las latitudes medias y una proyección estereográfica para la cuenca Rheasilvia en el polo sur de Vesta.
Para facilitar la confección y consulta del Atlas, se ha establecido un sistema de coordenadas geográficas, en el cual los 0 grados de longitud de Vesta están fijados cerca del pequeño cráter Claudia, que mide 620 metros de diámetro y está ubicado a 1,66 grados de latitud Sur y 356 grados de longitud Este.
Aunque Vesta, con sus 530 kilómetros de diámetro, es mucho más pequeño que la Tierra con sus 12.700, tiene desniveles tan grandes como los de Tierra. Por ejemplo, en el polo sur, los contornos del cráter Severina alcanzan una profundidad de 18 kilómetros (11 millas).
Aunque Vesta, con sus 530 kilómetros de diámetro, es mucho más pequeño que la Tierra con sus 12.700, tiene desniveles tan grandes como los de Tierra. Por ejemplo, en el polo sur, los contornos del cráter Severina alcanzan una profundidad de 18 kilómetros (11 millas).
El atlas es accesible aquí
http://dawn_gis.dlr.de/atlas_dir/lamo/index.html
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martes, 17 de septiembre de 2013
Descubren indicios de la presencia de agua en el subsuelo lunar
Una investigación aporta evidencia de agua atrapada en granos minerales sobre la superficie lunar, proveniente de una fuente desconocida a gran profundidad en el subsuelo.
Valiéndose de datos reunidos por un instrumento de la NASA a bordo de la nave hindú Chandrayaan-1, el equipo de Rachel Klima, geóloga en el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, en Laurel, Maryland, Estados Unidos, detectó a distancia agua magmática, es decir agua proveniente del interior profundo de la Luna.
Valiéndose de datos reunidos por un instrumento de la NASA a bordo de la nave hindú Chandrayaan-1, el equipo de Rachel Klima, geóloga en el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, en Laurel, Maryland, Estados Unidos, detectó a distancia agua magmática, es decir agua proveniente del interior profundo de la Luna.
El hallazgo constituye la primera detección de esta forma de agua desde la órbita lunar. Estudios anteriores habían demostrado la existencia de agua magmática en muestras lunares traídas a la Tierra por los astronautas del programa Apolo de la NASA.
En la nueva investigación se prestó especial atención al cráter de impacto Bullialdus, que se encuentra cerca del ecuador lunar. Los científicos estaban interesados en el estudio de esta zona porque sabían que podían cuantificar mejor la cantidad de agua dentro de las rocas debido a la ubicación del cráter y al tipo de rocas que allí reposan. El pico central del cráter está hecho de un tipo de roca que se forma dentro del sector más profundo de la corteza lunar, e incluso en el manto, cuando el magma está atrapado bajo tierra.
Esta roca, que en condiciones normales estaría muy por debajo de la superficie, fue expulsada a la superficie desde las profundidades lunares por el impacto que formó el cráter Bullialdus.
Klima y sus colegas han constatado que, en comparación con su entorno, la porción central de este cráter contiene una cantidad significativa de hidroxilo (una sustancia que consta de un átomo de oxígeno y un átomo de hidrógeno), un detalle que delata que las rocas en este cráter contienen agua proveniente de las profundidades de la Luna.
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Klima y sus colegas han constatado que, en comparación con su entorno, la porción central de este cráter contiene una cantidad significativa de hidroxilo (una sustancia que consta de un átomo de oxígeno y un átomo de hidrógeno), un detalle que delata que las rocas en este cráter contienen agua proveniente de las profundidades de la Luna.
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jueves, 12 de septiembre de 2013
Las consecuencias de la explosión cósmica de febrero en cielo ruso
En una nueva investigación se han reconstruido los efectos que originó en nuestro planeta la visita del objeto de once mil toneladas que entró en la atmósfera terrestre y explotó a poco más de 23 kilómetros (14 millas) de altura sobre la superficie de Chelyabinsk, Rusia, a las 7:20:26 p.m. PST, ó 10:20:26 p.m. EST, del 14 de febrero (3:20:26 UTC del 15 de febrero).
El físico atmosférico Nick Gorkavyi, de la NASA, se perdió una magnífica oportunidad de presenciar el evento del siglo, cuando el objeto cósmico explotó sobre su ciudad natal de Chelyabinsk, Rusia. Sin embargo, desde la ciudad Estadounidense de Greenbelt en Maryland, sede del Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA, Gorkavyi y sus colegas de la NASA fueron testigos de un conjunto de fenómenos nunca antes observados con tanto detalle, causados en la atmósfera por la explosión.
Cuando el objeto llegado del espacio se zambulló en la atmósfera de la Tierra a 18,6 kilómetros por segundo (unas 41.600 millas por hora), la fricción con el aire fue brutal. La temperatura del proyectil cósmico subió de forma espectacular, dándole el aspecto de una bola de fuego, o incluso de un pedacito de Sol desgajado de éste. La explosión que se desencadenó a poco más de 23 kilómetros por encima de Chelyabinsk liberó más de 30 veces la energía de la bomba atómica que destruyó Hiroshima. Es mucho en términos humanos, pero, en comparación, la caída del objeto cósmico que provocó la extinción de los dinosaurios y otras especies medía cerca de 10 kilómetros (6 millas) de diámetro medio y liberó alrededor de 1.000 millones de veces la energía de esa bomba atómica.
Algunos de los fragmentos del objeto que sobrevivieron a la explosión del bólido de Chelyabinsk impactaron contra el suelo. Sin embargo, la explosión también depositó cientos de toneladas de polvo en la estratosfera, lo que permitió a un satélite de la NASA hacer mediciones sin precedentes sobre cómo el material formó un cinturón de polvo estratosférico, delgado pero bien definido y persistente.
El equipo de Gorkavyi observó detalladamente la formación del cinturón de polvo en la estratosfera de la Tierra y consiguió hacer el primer seguimiento desde el espacio de la evolución a largo plazo del penacho de un bólido.
Gorkavyi y sus colegas combinaron una serie de mediciones satelitales con los modelos atmosféricos para simular como evolucionó el penacho de la explosión del bólido a medida que la corriente en chorro estratosférica lo arrastraba por el hemisferio norte.
El físico atmosférico Nick Gorkavyi, de la NASA, se perdió una magnífica oportunidad de presenciar el evento del siglo, cuando el objeto cósmico explotó sobre su ciudad natal de Chelyabinsk, Rusia. Sin embargo, desde la ciudad Estadounidense de Greenbelt en Maryland, sede del Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA, Gorkavyi y sus colegas de la NASA fueron testigos de un conjunto de fenómenos nunca antes observados con tanto detalle, causados en la atmósfera por la explosión.
Cuando el objeto llegado del espacio se zambulló en la atmósfera de la Tierra a 18,6 kilómetros por segundo (unas 41.600 millas por hora), la fricción con el aire fue brutal. La temperatura del proyectil cósmico subió de forma espectacular, dándole el aspecto de una bola de fuego, o incluso de un pedacito de Sol desgajado de éste. La explosión que se desencadenó a poco más de 23 kilómetros por encima de Chelyabinsk liberó más de 30 veces la energía de la bomba atómica que destruyó Hiroshima. Es mucho en términos humanos, pero, en comparación, la caída del objeto cósmico que provocó la extinción de los dinosaurios y otras especies medía cerca de 10 kilómetros (6 millas) de diámetro medio y liberó alrededor de 1.000 millones de veces la energía de esa bomba atómica.
Algunos de los fragmentos del objeto que sobrevivieron a la explosión del bólido de Chelyabinsk impactaron contra el suelo. Sin embargo, la explosión también depositó cientos de toneladas de polvo en la estratosfera, lo que permitió a un satélite de la NASA hacer mediciones sin precedentes sobre cómo el material formó un cinturón de polvo estratosférico, delgado pero bien definido y persistente.
El equipo de Gorkavyi observó detalladamente la formación del cinturón de polvo en la estratosfera de la Tierra y consiguió hacer el primer seguimiento desde el espacio de la evolución a largo plazo del penacho de un bólido.
Gorkavyi y sus colegas combinaron una serie de mediciones satelitales con los modelos atmosféricos para simular como evolucionó el penacho de la explosión del bólido a medida que la corriente en chorro estratosférica lo arrastraba por el hemisferio norte.
Los datos aportados por los modelos y los aportados por las observaciones satelitales muestran que, cuatro días después de la explosión del bólido, la parte más rápida y alta del penacho inicial, aquí mostrada en rojo, había dado una vuelta entera a todo el hemisferio norte y regresado a Chelyabinsk. (Imagen: NASA Goddard's Scientific Visualization Studio)
Cerca de 3,5 horas después de la explosión, se detectó el penacho en la atmósfera a una altitud de cerca de 40 kilómetros (25 millas), moviéndose con rapidez hacia el este a más de 300 kilómetros por hora (unas 190 millas por hora).
El día después de la explosión, se detectó que el penacho continuaba desplazándose hacia el este y llegaba a las Islas Aleutianas. Las partículas más grandes y pesadas comenzaron a perder altura y velocidad, mientras que las más pequeñas y ligeras se quedaron en el aire y mantuvieron su velocidad, en concordancia con las variaciones en la velocidad del viento a diferentes altitudes.
Para el 19 de febrero, la parte más rápida y alta del penacho inicial había dado una vuelta entera a todo el hemisferio norte y regresado a Chelyabinsk. Pero la evolución del penacho continuó: Al menos tres meses más tarde, un cinturón detectable de polvo del bólido persistía alrededor de la Tierra.
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Cerca de 3,5 horas después de la explosión, se detectó el penacho en la atmósfera a una altitud de cerca de 40 kilómetros (25 millas), moviéndose con rapidez hacia el este a más de 300 kilómetros por hora (unas 190 millas por hora).
El día después de la explosión, se detectó que el penacho continuaba desplazándose hacia el este y llegaba a las Islas Aleutianas. Las partículas más grandes y pesadas comenzaron a perder altura y velocidad, mientras que las más pequeñas y ligeras se quedaron en el aire y mantuvieron su velocidad, en concordancia con las variaciones en la velocidad del viento a diferentes altitudes.
Para el 19 de febrero, la parte más rápida y alta del penacho inicial había dado una vuelta entera a todo el hemisferio norte y regresado a Chelyabinsk. Pero la evolución del penacho continuó: Al menos tres meses más tarde, un cinturón detectable de polvo del bólido persistía alrededor de la Tierra.
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lunes, 9 de septiembre de 2013
El robot Opportunity examina en Marte rocas que se formaron en un ambiente húmedo
El robot Opportunity, que fue diseñado para funcionar durante 90 días en Marte y ya lleva más de 9 años explorando la superficie del Planeta Rojo, abandonó una zona por la que deambuló durante casi dos años, y ahora está explorando una nueva e interesante área. Dentro de ella, un objetivo de estudio que está causando gran sensación es la superficie de contacto entre una capa de roca formada en condiciones ácidas y húmedas hace mucho tiempo y una capa rocosa aún más antigua que, al parecer, se formó en un ambiente húmedo con pH más neutro.
Esta superficie de contacto entre ambas capas, que almacena datos sobre un cambio en las condiciones ambientales hace miles de millones de años, se encuentra al pie de una ladera orientada hacia el norte, Solander Point, seleccionada hace meses por los científicos y responsables del robot como área de trabajo del Opportunity para el próximo invierno del hemisferio sur marciano.
El Opportunity ha sobrevivido a cinco inviernos marcianos desde que aterrizó en Marte en enero de 2004, y se sigue haciendo todo lo posible para que aguante con éxito este nuevo invierno.
Estar en una ladera orientada hacia el norte inclina los paneles solares del robot hacia la franja del cielo idónea para recibir la mayor cantidad de luz solar en el invierno austral marciano. Esta estrategia permite que el robot reciba un aporte importante de energía.
Mientras el Opportunity pasa el invierno marciano austral en esta zona, aprovechará para investigar el contacto entre las dos unidades geológicas alrededor de la base de Solander Point.
Tanto Cabo York (donde el Opportunity estuvo antes) como Solander Point son segmentos elevados del borde oeste del cráter Endeavour, que tiene cerca de 22 kilómetros (14 millas) de diámetro.
La superficie del terreno ubicado entre estos dos segmentos elevados es parte de una unidad geológica llamada Formación Burns, que también incluye prácticamente todas las rocas que el Opportunity estudió desde sus primeras inspecciones en el punto del cráter Eagle donde aterrizó, hasta su llegada a Cabo York hace dos años. La Formación Burns incluye minerales con un contenido importante de sulfatos, que delatan la existencia en el pasado de un ambiente que contenía ácido sulfúrico.
El contacto geológico que el Opportunity está ahora investigando es donde las rocas de la Formación Burns limitan con rocas más antiguas levantadas por el impacto que formó el cráter Endeavour.
A partir del trabajo del Opportunity en Cabo York, y también teniendo en cuenta observaciones hechas por naves en órbita a Marte, los investigadores sospechan que estas rocas más antiguas pueden contener minerales que se formaron en condiciones de humedad que no eran tan ácidas.
A juzgar por un análisis de la cantidad del polvo acumulado en los paneles solares del robot, el equipo espera que el Opportunity llegue a la ladera orientada hacia el norte, antes de mediados de diciembre. La luz solar disponible para el robot llegará al mínimo invernal en febrero de 2014. El equipo espera mantener el robot en movimiento durante el invierno. Solander Point ofrece afloramientos de rocas Internas que son dignos objetivos de estudio para que el Opportunity se ocupe de ellos durante los meses invernales.
Los robots gemelos de proyecto Mars Exploration Rover de la NASA, el Opportunity y el Spirit, llegaron a Marte en enero de 2004. Ambos encontraron evidencias de antiguos ambientes húmedos en Marte. El Spirit dejó de funcionar durante su cuarto invierno marciano, en 2010. El Opportunity muestra síntomas de envejecimiento, como pérdida de movilidad en algunas articulaciones, pero sigue realizando una labor encomiable de investigación científica.
Aunque el Curiosity, el nuevo, flamante y sofisticado robot explorador de Marte, ha acaparado la atención de la prensa y del público desde su llegada al Planeta Rojo en agosto de 2012, el viejo, polvoriento y modesto Opportunity sigue explorando Marte en una misión que ya está adquiriendo matices épicos por su extraordinaria duración.
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A juzgar por un análisis de la cantidad del polvo acumulado en los paneles solares del robot, el equipo espera que el Opportunity llegue a la ladera orientada hacia el norte, antes de mediados de diciembre. La luz solar disponible para el robot llegará al mínimo invernal en febrero de 2014. El equipo espera mantener el robot en movimiento durante el invierno. Solander Point ofrece afloramientos de rocas Internas que son dignos objetivos de estudio para que el Opportunity se ocupe de ellos durante los meses invernales.
Los robots gemelos de proyecto Mars Exploration Rover de la NASA, el Opportunity y el Spirit, llegaron a Marte en enero de 2004. Ambos encontraron evidencias de antiguos ambientes húmedos en Marte. El Spirit dejó de funcionar durante su cuarto invierno marciano, en 2010. El Opportunity muestra síntomas de envejecimiento, como pérdida de movilidad en algunas articulaciones, pero sigue realizando una labor encomiable de investigación científica.
Aunque el Curiosity, el nuevo, flamante y sofisticado robot explorador de Marte, ha acaparado la atención de la prensa y del público desde su llegada al Planeta Rojo en agosto de 2012, el viejo, polvoriento y modesto Opportunity sigue explorando Marte en una misión que ya está adquiriendo matices épicos por su extraordinaria duración.
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miércoles, 4 de septiembre de 2013
La nave espacial Voyager 1 puede haber salido ya al espacio interestelar
La Voyager 1, a unas 17 horas-luz de la Tierra, es el objeto de fabricación humana más alejado de nuestro planeta. Habiendo dejado atrás hace años a los planetas de nuestro sistema solar más alejados del Sol, el rumbo de la Voyager 1 ya solo puede llevarla hacia otras estrellas, aunque deberán transcurrir muchos miles de años antes de que pase relativamente cerca de una de ellas.
Como ninguna nave humana ha llegado jamás al espacio interestelar, resulta difícil para la comunidad científica reconocerlo como tal, sobre todo por lo ambiguo de la frontera que separa el espacio que se extiende más allá de todos los planetas de nuestro sistema solar pero que aún pertenece a éste, del espacio que ya corresponde al medio interestelar propiamente dicho. La Voyager 1 ya lleva volando desde hace algún tiempo por una zona extraña del cosmos, donde las lecturas para muchas condiciones físicas son muy distintas a las que eran típicas del medio espacial cuando la nave no estaba aún tan lejos de la Tierra.
Un reanálisis de las últimas observaciones hechas por la Voyager 1 ha llevado a un equipo de científicos dirigido desde la Universidad de Maryland en College Park, Estados Unidos, a plantear que quizá la Voyager 1 ya ha ingresado en el medio interestelar, y que la extraña zona por la viaja la nave no es por tanto una frontera a modo de "tierra de nadie" sino el espacio interestelar propiamente dicho.
El equipo de Marc Swisdak y James F. Drake, de la Universidad de Maryland, y Merav Opher de la Universidad de Boston en Massachusetts, Estados Unidos, ha elaborado un modelo de la frontera del sistema solar, y de lo que hay más allá, que concuerda con las sucesivas observaciones hechas por la Voyager 1, incluyendo no solo las que se habían predicho, sino también las que han resultado ser una sorpresa para la comunidad científica.
Si el nuevo modelo es correcto, la Voyager 1 salió al espacio interestelar hace poco más de un año, una conclusión que contradice a la defendida por otros científicos, la de que la lejana nave está en una frontera exótica, o "tierra de nadie", entre la zona del cosmos dominada por la influencia local del Sol, y el resto del cosmos galáctico.
Según el nuevo modelo, la dirección del campo magnético interestelar coincide con la del campo magnético proveniente de nuestro Sol, lo que habría contribuido a la dificultad en discernir la salida de la nave al espacio interestelar.
Esa dificultad se ve acrecentada por el hecho evidente de que es difícil reconocer aquello que nunca antes se ha visto. Dado que ninguna nave humana ha llegado anteriormente al espacio interestelar, nadie puede saber cómo es dicho medio con la certeza que da la experiencia.
Probablemente se iniciará ahora un arduo debate sobre si la Voyager 1 ha salido ya, o todavía no, al espacio interestelar. En cualquier caso, es una mera cuestión de tiempo que esta nave, una de las más legendarias de la historia de la astronáutica y todavía en funcionamiento, permita que algún un día, hoy o dentro de unos años, se pueda decir que la humanidad ha ascendido al rango de civilización con presencia interestelar.
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Según el nuevo modelo, la dirección del campo magnético interestelar coincide con la del campo magnético proveniente de nuestro Sol, lo que habría contribuido a la dificultad en discernir la salida de la nave al espacio interestelar.
Esa dificultad se ve acrecentada por el hecho evidente de que es difícil reconocer aquello que nunca antes se ha visto. Dado que ninguna nave humana ha llegado anteriormente al espacio interestelar, nadie puede saber cómo es dicho medio con la certeza que da la experiencia.
Probablemente se iniciará ahora un arduo debate sobre si la Voyager 1 ha salido ya, o todavía no, al espacio interestelar. En cualquier caso, es una mera cuestión de tiempo que esta nave, una de las más legendarias de la historia de la astronáutica y todavía en funcionamiento, permita que algún un día, hoy o dentro de unos años, se pueda decir que la humanidad ha ascendido al rango de civilización con presencia interestelar.
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sábado, 31 de agosto de 2013
Curiosity capta un eclipse solar marciano
La sonda de exploración de la NASA, Curiosity, ha captado imágenes de un eclipse solar desde Marte en el momento en que la mayor de las dos lunas del planeta, Phobos, orbitaba alrededor del planeta interponiéndose entre él y el Sol. Las imágenes captadas por la agencia espacial estadounidense son las más claras conseguidas nunca de un fenómeno de este tipo en el planeta rojo.
Durante el tiempo que ha durado el eclipse, poco más de 3 segundos, Phobos no ha llegado a cubrir la extensión del sol sino que ha formado un anillo de luz que da nombre a este tipo de eclipse anular, según informa la NASA.
"El fenómeno ha ocurrido cerca del mediodía en el lugar en que se encontraba el Curiosity, por lo que el satélite se encontraba en su punto más cercano a la sonda y parece más grande de lo habitual", según ha explicado el investigador de la Universidad A&M de Texas Mark Lemmon, que ha detallado que esto es "lo más parecido a un eclipse total que se puede ver desde el planeta".
El eclipse, que tuvo lugar el pasado 17 de agosto, sorprendió a los observadores al pasar varias millas más cercano al centro del sol de lo que los astrónomos habían pronosticado, por lo que, según Lemmon, "han aprendido algo".
viernes, 23 de agosto de 2013
Nueva salida extravehicular de Yurchikhin y Misurkin
Fyodor Yurchikhin y Alexander Misurkin, que el 16 de agosto llevaron a cabo una salida extravehicular, volvieron al exterior de la estación espacial internacional el día 22. En esta ocasión, la excursión o EVA no duró tanto como aquella, que batió un récord ruso, quedándose en “sólo” 5 horas y 58 minutos.
Los dos cosmonautas abrieron la escotilla del módulo Pirs a las 11:34 UTC. Una vez fuera, se dirigieron hacia el módulo Zvezda para almacenar en un lugar temporal una plataforma (DPN/VRM) sobre la que en el futuro deberá colocarse una cámara móvil. A continuación, desmontaron el External Onboard Laser Communications System (BLTS-N), un sistema de comunicaciones por láser que fue instalado en agosto de 2011, que guardaron y que sería reemplazado en su posición por la citada plataforma. Sin embargo, durante la instalación de esta última, se detectó que tenía un defecto de montaje de manera que quedaba desalineada. El centro de control ordenó entonces que paralizaran la instalación y que llevaran a la plataforma hacia el módulo Pirs. Tras una discusión del problema, finalmente se advirtió que la desalineación podría resolverse en el propio sitio, así que volvió a sacarse la plataforma del Pirs para su instalación como estaba previsto. El dispositivo fue reorientado manualmente, moviendo el brazo DPN. En una futura EVA, prevista para diciembre, se instalarán dos cámaras en él, que llegarán a la estación durante la visita de la nave de carga Progress que despegará en noviembre.
El siguiente objetivo de la EVA consistió en inspeccionar seis antenas WAL en puntos diferentes del módulo Zvezda. Son las antenas que se emplean para el sistema de navegación que permite el acoplamiento automático de las naves ATV europeas. Los cosmonautas revisaron sus cubiertas y apretaron varios tornillos, después de que hace unos días el astronauta Chris Cassidy observara una de ellas escapar al espacio.
Otras tareas que se realizaron fueron la instalación de sujeciones para facilitar futuras EVAs, junto a un lateral del Zvezda, la recogida de varias muestras de partículas de debajo del material aislante del módulo Poisk, y la fotografía de un experimento de ciencia de los materiales en su exterior, así como de varios cables.
Por último, los cosmonautas ondearon la bandera rusa para celebrar el día de dicha bandera. Un último trabajo, la recolocación de un soporte, fue dejado para una futura ocasión. Yurchikhin y Misurkin volvieron al módulo Pirs y cerraron la escotilla a las 17:32 UTC. Oficialmente, la EVA duró 5 horas y 58 minutos. Finalizó así la salida extravehicular número 173 de la historia de la estación, siendo la octava de Yurchikhin y la tercera de Misurkin.
Como suele ser habitual, durante el paseo espacial, los compañeros dentro del complejo se situaron en posiciones seguras. Cassidy y Vinogradov se aislaron en su cápsula Soyuz TMA-08M, en el módulo Poisk, mientras que Nyberg y Parmitanto se quedaron en el segmento estadounidense.
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Por último, los cosmonautas ondearon la bandera rusa para celebrar el día de dicha bandera. Un último trabajo, la recolocación de un soporte, fue dejado para una futura ocasión. Yurchikhin y Misurkin volvieron al módulo Pirs y cerraron la escotilla a las 17:32 UTC. Oficialmente, la EVA duró 5 horas y 58 minutos. Finalizó así la salida extravehicular número 173 de la historia de la estación, siendo la octava de Yurchikhin y la tercera de Misurkin.
Como suele ser habitual, durante el paseo espacial, los compañeros dentro del complejo se situaron en posiciones seguras. Cassidy y Vinogradov se aislaron en su cápsula Soyuz TMA-08M, en el módulo Poisk, mientras que Nyberg y Parmitanto se quedaron en el segmento estadounidense.
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miércoles, 14 de agosto de 2013
Cuando nevaba en Marte
La existencia de redes de valles ramificándose por la superficie marciana deja pocas dudas de que en alguna época del pasado hubo agua líquida fluyendo por la superficie del Planeta Rojo. Pero el origen de esa antigua agua ha sido largamente debatido por los científicos. Algunos han defendido que brotaba del subsuelo, mientras que otros han asumido que caía en forma de lluvia o nieve. Un nuevo estudio aporta ahora datos reveladores sobre la cuestión.
En este estudio se ha determinado que los valles, forjados por el flujo de agua, en cuatro lugares diferentes de Marte, parecen ser a todas luces el resultado de la escorrentía derivada de la precipitación, probablemente agua del deshielo de la nieve. En el pasado, por tanto, esos lugares marcianos debieron parecerse en ese aspecto a valles alpinos de la Tierra actual.
El equipo de Kathleen E. Scanlon, James W. Head y Jean-Baptiste Madeleine, de la Universidad Brown, en Providence, Rhode Island, así como Robin D. Wordsworth de la Universidad de Chicago en Illinois, y François Forget del Instituto Pierre Simon Laplace de París, las dos primeras instituciones en Estados Unidos y la última en Francia, empezó identificando cuatro lugares donde se encontraron redes de valles a lo largo de cordilleras o en el borde elevado de cráteres.
Para averiguar la dirección de los vientos predominantes en cada lugar, los investigadores utilizaron un modelo recientemente desarrollado de circulación general de los vientos para Marte. El modelo simula el movimiento del aire guiándose por la combinación de gases que, según parece, estaba presente en la atmósfera primitiva de Marte.
A continuación, el equipo de investigación utilizó un modelo de precipitación orográfica para determinar dónde, teniendo en cuenta la información sobre los vientos dominantes proporcionada por el citado modelo de circulación general, serían más probables las precipitaciones.
Las simulaciones indican que las precipitaciones debieron ser mayores precisamente en las cabeceras de las redes más densas de valles, lo que concuerda con el escenario de la escorrentía de agua proveniente de precipitaciones.
La densidad de drenaje varía en la forma en que se esperaría para una respuesta compleja de precipitación considerando la topografía.
Los nuevos hallazgos ayudarán ahora a esclarecer otros aspectos sobre el clima y la atmósfera de Marte en esa fascinante época de su pasado.
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La densidad de drenaje varía en la forma en que se esperaría para una respuesta compleja de precipitación considerando la topografía.
Los nuevos hallazgos ayudarán ahora a esclarecer otros aspectos sobre el clima y la atmósfera de Marte en esa fascinante época de su pasado.
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jueves, 8 de agosto de 2013
Lanzado el satélite militar WGS-6
Un cohete Delta 4M+(5,4) despegó el 8 de agosto desde Cabo Cañaveral, en Florida, enviando al espacio un satélite de comunicaciones de la red militar WGS. El lanzamiento, producido a las 00:29 UTC, supuso colocar al ingenio en una órbita de transferencia supersincrónica, que se transformará en geoestacionaria dentro de unos días.
El WGS-6, que utiliza repetidores seguros en banda X y Ka, forma parte de la red estadounidense, pero ha sido financiado por Australia, que tendrá acceso a él. El satélite, de 5.987 Kg de peso, fue construido por la compañía Boeing sobre una plataforma BSS-702.
El WGS-6, que utiliza repetidores seguros en banda X y Ka, forma parte de la red estadounidense, pero ha sido financiado por Australia, que tendrá acceso a él. El satélite, de 5.987 Kg de peso, fue construido por la compañía Boeing sobre una plataforma BSS-702.
lunes, 15 de julio de 2013
Picos nocturnos de calor en Marte
A partir de los datos reunidos por la nave MRO (Mars Reconnaissance Orbiter), de la NASA, en órbita a Marte, se ha comprobado que las temperaturas en la atmósfera del Planeta Rojo suben y bajan con regularidad, no sólo una vez cada día, sino dos veces. Se aprecia un pico máximo de temperatura al mediodía, que es lo lógico, pero también otro, mucho más llamativo y más difícil de explicar, algo después de la medianoche.
En este extraño patrón, las temperaturas oscilan dos veces al día en un rango de hasta 32 grados centígrados (una oscilación de 58 grados en la escala Fahrenheit).
El nuevo conjunto de observaciones se centró en una serie de momentos del día y de la noche por todas las regiones de Marte. Las mediciones analizadas por el equipo de Armin Kleinboehl, del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, en Pasadena, California, revelan que el patrón predomina en todas partes del planeta y durante todo el año marciano.
El equipo de investigación ofrece una explicación para el fenómeno del extraño calor nocturno de Marte.
A las oscilaciones globales, repetidas cada día o fracción de día, en viento, irradiación solar incidente y presión, se las llama "mareas atmosféricas". A diferencia de lo que sucede con las mareas oceánicas, las mareas atmosféricas son impulsadas por la variación del calentamiento entre el día y la noche. La Tierra tiene mareas atmosféricas también, pero en la baja atmósfera de la Tierra, lejos todavía de la superficie, generan una escasa diferencia de temperatura. En Marte, que tiene sólo el uno por ciento de la atmósfera de la Tierra, las mareas dominan las variaciones de temperatura a corto plazo a través de la atmósfera.
La marea que sube y baja una vez al día se llama "diurna". La que lo hace dos veces al día se llama "semidiurna". El patrón semidiurno en Marte fue captado por primera vez en la década de 1970, pero hasta ahora se pensaba que aparecía sólo en las temporadas con mucho polvo en suspensión, y se le relacionaba con el calentamiento del polvo en la atmósfera causado por los rayos del Sol.
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martes, 2 de julio de 2013
Combustibles para avión menos contaminantes y más sostenibles
Las primeras conclusiones después de analizar las mediciones efectuadas durante experimentos con un avión de gran envergadura, un ejemplar modificado del viejo modelo Douglas DC-8, son alentadoras respecto a una posible alternativa "ecológica", en aviones a reacción, al uso de combustibles como el JP-8 y similares.
El equipo de Bruce Anderson, del Centro Langley de Investigación de la NASA en Hampton, Virginia, Estados Unidos, ha venido trabajando en un proyecto para estudiar los efectos que produce el uso de un biocombustible alternativo sobre la eficiencia de un motor, así como las emisiones de gases y las estelas de condensación generadas por el avión a ciertas altitudes de vuelo. La esperanza es que el uso de biocombustibles alternativos sea una forma segura y efectiva de reducir los efectos contaminantes de la aviación sobre el medio ambiente.
A fin de avanzar en esa línea de investigación mediante experimentos en condiciones reales, se ha recurrido a un veterano DC-8, seguido por un avión Falcon, más nuevo. Las dos aeronaves volaron en formación, con las distancias entre ambas variando entre unos 90 metros y 16 kilómetros (300 pies y 10 millas, respectivamente).
Al frente estaba el DC-8, con sus tanques llenos, ya fuese con combustible convencional JP-8, o con una mezcla, a mitad y mitad, de JP-8 y un combustible alternativo a base de ésteres y ácidos grasos, elaborado a partir de biomasa vegetal.
Ambos combustibles, el puro y la mezcla, podían ser utilizados en cualquier combinación por los cuatro motores CFM56 a reacción del DC-8 en cualquier momento con solamente el accionamiento de algunos conmutadores por parte de los pilotos.
Detrás volaba el Falcon, modificado para llevar una veintena de instrumentos científicos y de navegación que fueron diseñados para "olfatear" y registrar 20 diferentes parámetros de las emisiones provenientes del DC-8 a diferentes distancias, altitudes y potencias de los motores.
Los investigadores registraron más de 15 horas de muestras de emisiones a altitudes de crucero, y otras casi cuatro horas de muestras abajo, en tierra.
Una segunda fase de experimentos se llevará a cabo a fines de este año o ya en 2014.
Es muy pronto para comunicar algún resultado concluyente a partir de los experimentos realizados hasta ahora, pero una mirada rápida a los datos parece indicar que la mezcla del combustible alternativo reduce las emisiones de hollín a nivel del suelo en más de un 30 por ciento, con resultados menos obvios en altitudes de vuelo.
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Los investigadores registraron más de 15 horas de muestras de emisiones a altitudes de crucero, y otras casi cuatro horas de muestras abajo, en tierra.
Una segunda fase de experimentos se llevará a cabo a fines de este año o ya en 2014.
Es muy pronto para comunicar algún resultado concluyente a partir de los experimentos realizados hasta ahora, pero una mirada rápida a los datos parece indicar que la mezcla del combustible alternativo reduce las emisiones de hollín a nivel del suelo en más de un 30 por ciento, con resultados menos obvios en altitudes de vuelo.
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viernes, 28 de junio de 2013
Lanzado el satélite IRIS
La NASA ha lanzado un nuevo ejemplar de su serie científica Explorer (SMEX-12). Bautizado como IRIS, fue lanzado el 28 de junio a bordo de un cohete alado Pegasus-XL, después de un despegue a las 02:27 UTC, desde la base de Vandenberg. El IRIS (Interface Region Imaging Spectrograph) es un observatorio astrofísico dedicado a la observación del Sol, del cual obtendrá imágenes y espectros de alta resolución gracias a su telescopio de 20 cm de diámetro (diseñado por el Smithsonian Astrophysical Observatory). Cubrirá básicamente diversas bandas ultravioleta, para poner de manifiesto detalles de la cromosfera solar.
El IRIS fue construido por el Lockheed Martin Space Systems Advanced Technology Center, para la NASA. Pesa 236 Kg y operará desde una órbita heliosincrónica de unos 600 Km durante unos dos años.
La misión se inició con el despegue del avión L-1011 desde Vandenberg a las 01:31 UTC. El vehículo, que llevaba el Pegasus bajo su panza, se dirigió hacia un punto predeterminado sobre el océano Pacífico, y allí soltó al cohete, cuya primera etapa se encendió 5 segundos después. El IRIS fue liberado unos 13 minutos después.
El satélite, que se alimenta de dos paneles solares, estudiará la zona de la atmósfera solar que se cree responsable de la mayor parte de la radiación ultravioleta y los vientos solares. Una vez en posición, el IRIS pasará un mes probando sus sistemas, y otro mes dedicado a la calibración de su instrumental científico. El centro Ames se ocupará de controlar el satélite.
sábado, 22 de junio de 2013
Los rápidos vientos de Venus se están acelerando
El registro más detallado del movimiento de las nubes en la atmósfera de Venus obtenido por la nave de la ESA Venus Express ha revelado que los vientos del planeta se han ido acelerando poco a poco en los últimos seis años.
En Venus es famoso el fenómeno de la superrotación de la atmósfera, que gira en torno al planeta una vez cada cuatro días terrestres. Esta rapidez de la atmósfera contrasta enormemente con la lentitud de la rotación del planeta en sí mismo, el día venusiano, que equivale a 243 días terrestres.
Siguiendo el movimiento de detalles identificables en las nubes localizadas a unos 70 Km sobre la superficie del planeta, durante un periodo de diez años venusianos –seis años terrestres-, los científicos han logrado hallar un patrón en la velocidad de los vientos a largo plazo.
Cuando Venus Express llegó al planeta, en 2006, la velocidad media de los vientos a la altura de las nubes, a 50º de latitud a ambos lados del ecuador, eran de unos 300Km/h. El resultado de dos estudios independientes ha revelado que estos vientos, ya muy rápidos, se están acelerando, hasta alcanzar los 400Km/h durante el transcurso de la misión.
“Es un aumento enorme, en unos vientos ya muy rápidos. Nunca antes habíamos visto una variación tan grande en Venus, y aún no entendemos por qué ha ocurrido”, dice Igor Khatuntsev, del Instituto de Investigación Espacial de Moscú y autor principal de este trabajo, que se publicará en la revista Icarus.
Khatuntsev y su equipo determinaron la velocidad de los vientos midiendo el movimiento de detalles de las nubes: más de 45.000 de ellos fueron seguidos cuidadosamente a mano, y para otras 350.000 más se usó un programa de ordenador.
En un estudio complementario, un grupo japonés se basó en un método automático propio para seguir las nubes y derivar su movimiento. Sus resultados se publicarán en Journal of Geophysical Research.
Además de este aumento en la velocidad media de los vientos, ambos trabajos han revelado variaciones regulares asociadas a la hora local del día, a la altura del Sol sobre el horizonte y al periodo de rotación de Venus.
También han detectado otra oscilación regular que ocurre cada 4,8 días cerca del ecuador; se cree que tiene que ver con ondas atmosféricas a altitudes más bajas.
Pero esta investigación ha revelado también algunos detalles más difíciles de explicar.
“Nuestro análisis del movimiento de las nubes a latitudes bajas en el hemisferio sur ha mostrado que a lo largo de los seis años de duración del trabajo la velocidad de los vientos cambió en hasta 70Km/h en una escala de tiempo de 255 días terrestres -algo más de un año en Venus”, dice Toru Kouyama, del Instituto de Investigación en Tecnología de la Información, en Ibaraki, Japón.
Los dos equipos han observado también variaciones muy intensas en la velocidad media de los vientos entre órbitas consecutivas de Venus Express alrededor del planeta.
En algunos casos la velocidad del viento en latitudes bajas subió tanto que las nubes completaron una vuelta al planeta en 3,9 días, mientras que en otras ocasiones fueron necesarios 5,3 días.
Los científicos aún no pueden explicar estas variaciones, ni el aumento global más a largo plazo. Aunque hay evidencias claras de que las velocidad media global ha aumentado, hace falta investigar más para entender los patrones de circulación atmosférica que causan el fenómeno, y los cambios que se observan a escalas de tiempo más pequeñas en áreas localizadas”, dice Håkan Svedhem, Jefe Científico de V enus Express, de la ESA.
“La súperrotación de la atmósfera de Venus es uno de los grandes misterios sin resolver del Sistema Solar. Estos resultados le añaden aún más misterio, mientras Venus Express sigue sorprendiéndonos con sus observaciones de este planeta dinámico y cambiante”.
jueves, 20 de junio de 2013
La NASA afronta la amenaza de los asteroides
La NASA ha anunciado esta semana uno de sus próximos grandes objetivos: encontrar todos los asteroides que pueden suponer una amenaza para la población humana y desarrollar un plan de qué hacer con ellos si hubiera que desviarlos de la Tierra.
Este ambicioso proyecto forma parte de los ‘grandes desafíos’ que ha impulsado el presidente Barack Obama como parte de su Estrategia de Innovación para América.
El reto, que ha sido anunciado en la sede de la NASA en Washington, es un esfuerzo a gran escala con un enfoque multidisciplinar en el que participarán varias agencias del gobierno estadounidense, colaboradores internacionales, la industria, académicos y ciudadanos. El proyecto general incluye otra misión que anunció recientemente la NASA para redirigir asteroides y enviar humanos a estudiarlos.
“Ya hemos identificado el 95% de los asteroides más grandes próximos a la órbita terrestre, pero ahora necesitamos localizar cuáles suponen un riesgo para la Tierra”, explica Lori Gaver, uno de los administradores de la agencia espacial estadounidense.
Gaver añade que “este ‘gran desafío’ se centra en detectar y caracterizar estos asteroides y aprender a lidiar con su potencial amenaza. Para ayudarnos a solucionar este problema global, necesitaremos del compromiso público, de la innovación y la ciencia ciudadana”.
El director sustituto de tecnología e innovación en la Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca, Tom Kalil, celebra esta iniciativa y afirma que “los esfuerzos de los colaboradores del sector privado y nuestros ciudadanos potenciarán el esfuerzo que la NASA ya está haciendo”.
La NASA ya ha abierto un plazo de treinta días para que el sector privado y cualquier colaborador potencial envíen sus ideas sobre cómo alcanzar este reto de localizar, redirigir y explorar los asteroides y sus amenazas. (Fuente: SINC)
sábado, 15 de junio de 2013
Trozos de hielo seco provocaron los surcos en las dunas de Marte
Una investigación de la NASA concluye que trozos de dióxido de carbono congelado - hielo seco - pueden deslizarse por las dunas de arena marcianas sobre cojines de gas, al estilo de un hovercraft miniatura, arando surcos a su paso.
Los investigadores dedujeron que este proceso podría explicar una clase enigmática de cárcavas que se ven en las dunas de arena marcianas, examinando imágenes de Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) y con experimentos en las dunas de arena en Utah y California.
Los investigadores dedujeron que este proceso podría explicar una clase enigmática de cárcavas que se ven en las dunas de arena marcianas, examinando imágenes de Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) y con experimentos en las dunas de arena en Utah y California.
«Siempre he soñado con ir a Marte», dijo Serina Diniega, científica planetaria del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA (JPL) en Pasadena, California, y autora principal de un informe publicado en la revista Icarus. «Ahora sueño con deslizarme por una duna de arena marciana sobre una tabla de hielo seco».
Las ranuras de ladera en Marte, llamados surcos lineales, muestran un anchura relativamente constante - hasta un par de metros de diámetro - con los bancadas planteadas o diques a lo largo de los lados. A diferencia de las cárcavas causadas por caudales de agua en la Tierra y, posiblemente, en Marte, no tienen a su fin un frontal de escombros. En cambio, muchos tienen depósitos al final de la cuesta abajo.
«En los flujos de escombros, el agua arrastra sedimentos hacia abajo, y el material erosionado de la parte superior se lleva a la parte inferior y se deposita como un delantal con forma de abanico», dijo Diniega.
La investigadora añade que en los barrancos lineales, no se está transportando material. Se está forjando una ranura, empujando el material hacia los lados, como un arado.
Las imágenes del instrumento HiRISE a bordo del MRO muestran barrancos lineales cubiertos por escarcha de dióxido de carbono durante el invierno marciano. La ubicación de los barrancos en las dunas lineales es que pasan el invierno marciano cubierto por escarcha de dióxido de carbono. Los surcos se forman durante la primavera, tal y como los investigadores determinaron mediante la comparación de antes y después de las imágenes de las diferentes estaciones. Algunas de las imágenes incluso han capturado los objetos brillantes en los barrancos.
Los científicos teorizan que los objetos brillantes son trozos de hielo seco que se han separado de los puntos más altos en la ladera. De acuerdo con la nueva hipótesis, los pozos podrían resultar de que los bloques de hielo se sequen completamente sublimando el gas de dióxido de carbono después de que han dejado de moverse.
martes, 11 de junio de 2013
El robot Opportunity supera un récord establecido hace 40 años
Eugene Cernan y Harrison Schmitt, los astronautas del Apolo 17 que visitaron la superficie de nuestro satélite natural durante tres días en diciembre de 1972, circularon en bastantes de sus desplazamientos por la superficie a bordo de un singular automóvil lunar, y cubrieron en total 35,744 kilómetros (19,3 millas náuticas ó 22,2 millas terrestres). Ese fue durante muchos años el mayor recorrido total de cualquier vehículo de superficie de la NASA en un mundo diferente de la Tierra. Pero esto ha cambiado.
En el día marciano 3.309 de su misión en Marte, el robot explorador Opportunity, de la NASA, hizo un recorrido de 80 metros (263 pies) hacia el sur, a lo largo del borde occidental del cráter Endeavour. Ese trayecto elevó a 35,760 kilómetros el recorrido total hecho por el Opportunity desde su llegada a Marte en enero de 2004. Con ese trayecto, el Opportunity ha superado al vehículo lunar del Apolo 17, cuatro décadas después.
El propio Cernan discutió esta perspectiva algunos días antes de que el Opportunity batiera el récord, con un miembro del equipo del Opportunity, Jim Rice, del Centro de Vuelos Espaciales Goddard, de la NASA, en Greenbelt, Maryland.
El récord mundial de recorrido de un vehículo de superficie en otro mundo todavía lo ostenta el Lunokhod 2, un portentoso vehículo ruso guiado por control remoto, que recorrió 37 kilómetros (23 millas) en la superficie de la Luna durante 1973.
No menos portentoso es el Opportunity, que fue diseñado para funcionar durante 90 días y ya lleva más de 9 años explorando el Planeta Rojo. En todo este tiempo, el robot ha enviado imágenes espectaculares de la superficie marciana, así como información, que en algunos casos resultó ser asombrosa, sobre la química y la geología de la región marciana que ha estado explorando.
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jueves, 6 de junio de 2013
Seiscientos años después de una explosión estelar
El Telescopio Espacial Hubble ha hecho observaciones detalladas del remanente o nube de escombros de una antigua supernova.
Las espectaculares imágenes captadas por el Hubble muestran con el aspecto de un conjunto de delicadas volutas de gas al objeto celeste conocido como SNR B0519-69.0, o SNR 0519 para abreviar.
Las espectaculares imágenes captadas por el Hubble muestran con el aspecto de un conjunto de delicadas volutas de gas al objeto celeste conocido como SNR B0519-69.0, o SNR 0519 para abreviar.
Las volutas rojas, que también parecen cáscaras más o menos concéntricas, son los "escombros" de cuando una estrella inestable explotó violentamente como supernova hace unos 600 años.
Hay varios tipos de supernovas, pero en el caso de SNR 0519 se sabe que el sol que explotó, perturbado por otro, fue una estrella enana blanca, una estrella que en su juventud fue similar al Sol pero que agotó su combustible nuclear y se encogió, en la etapa final de su vida.
SNR 0519 se encuentra a más de 150.000 años-luz de la Tierra, en la constelación austral de Dorado, conocida también como Pez Espada. Dicha constelación también contiene buena parte de la Gran Nube de Magallanes, una galaxia vecina de la nuestra.
La Gran Nube de Magallanes gira en órbita a la Vía Láctea como una galaxia satélite, y es la cuarta más grande del Grupo Local, nuestro grupo de galaxias.
SNR 0519 no es el único remanente que destaca en la Gran Nube de Magallanes; el Telescopio Espacial Hubble, de la NASA y la ESA, también obtuvo imágenes impresionantes de otro remanente importante de supernova, SNR B0509-67.5, resultado de una supernova del mismo tipo que SNR 0519 y cuyo parecido con la ahora observada es muy notorio.
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SNR 0519 no es el único remanente que destaca en la Gran Nube de Magallanes; el Telescopio Espacial Hubble, de la NASA y la ESA, también obtuvo imágenes impresionantes de otro remanente importante de supernova, SNR B0509-67.5, resultado de una supernova del mismo tipo que SNR 0519 y cuyo parecido con la ahora observada es muy notorio.
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lunes, 3 de junio de 2013
Entrelazamiento cuántico en la Estación Espacial Internacional
La Estación Espacial Internacional (ISS) se podría usar para un importante experimento de entrelazamiento cuántico, un extraño fenómeno de la física cuántica que fue calificado por Albert Einstein como una "acción fantasmal a distancia". Hasta ahora, los experimentos que examinan este aspecto peculiar de la física se han limitado a distancias relativamente pequeñas en la Tierra.
En un nuevo estudio, unos investigadores han propuesto la utilización de la Estación Espacial Internacional para poner a prueba los límites de esta "acción fantasmal" y, potencialmente, ayudar a desarrollar la primera red global de comunicación cuántica.
Sus planes incluyen lo que se conoce como Experimento Bell, para poner a prueba la contradicción teórica entre las predicciones de la mecánica cuántica y las de la física clásica, y un experimento de distribución de claves cuánticas que utilizará a la ISS como repetidor para enviar una clave de codificación secreta a través de distancias mucho más grandes que las que ya se han logrado con fibra óptica en la Tierra.
Los cálculos del equipo de Rupert Ursin, de la Academia de Ciencias de Austria, muestran que los principales objetivos experimentales podrían alcanzarse con sólo unos pocos pases de la ISS sobre la estación de tierra, teniendo cada experimento una duración de menos de 70 segundos por cada sobrevuelo.
El único equipamiento necesario a bordo de la ISS sería un módulo de detección de fotones, que podría ser enviado a la ISS y conectado a instrumental ya existente.
Para el experimento Bell, se genera en la superficie terrestre un par de fotones entrelazados cuánticamente. Uno de estos fotones se envía desde la base de tierra a la ISS, mientras que el otro se puede medir de manera local en la superficie terrestre para su posterior comparación.
El único equipamiento necesario a bordo de la ISS sería un módulo de detección de fotones, que podría ser enviado a la ISS y conectado a instrumental ya existente.
Para el experimento Bell, se genera en la superficie terrestre un par de fotones entrelazados cuánticamente. Uno de estos fotones se envía desde la base de tierra a la ISS, mientras que el otro se puede medir de manera local en la superficie terrestre para su posterior comparación.
El módulo Cupola, en la imagen izquierda, posee una ventana, en la imagen central, con la orientación adecuada. El receptor óptico se podría instalar en el dispositivo mostrado en la imagen derecha. (Imágenes izquierda y central: NASA/JPL-Caltech. Imagen derecha: ESA/Cosine)
Los fotones entrelazados cuánticamente tienen una íntima conexión entre sí, incluso cuando se les separa a grandes distancias. Esta conexión desafía las leyes de la física clásica. Una medición en uno de los fotones entrelazados del par determinará el resultado de la misma medición en el segundo fotón, sin importar lo alejados que estén.
Según la física cuántica, el entrelazamiento es independiente de la distancia. En el experimento, se pondrá a prueba esta afirmación con una distancia muy grande.
Los experimentos como éste también permitirán poner a prueba los potenciales efectos que la gravedad pueda tener sobre el entrelazamiento cuántico.
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Los fotones entrelazados cuánticamente tienen una íntima conexión entre sí, incluso cuando se les separa a grandes distancias. Esta conexión desafía las leyes de la física clásica. Una medición en uno de los fotones entrelazados del par determinará el resultado de la misma medición en el segundo fotón, sin importar lo alejados que estén.
Según la física cuántica, el entrelazamiento es independiente de la distancia. En el experimento, se pondrá a prueba esta afirmación con una distancia muy grande.
Los experimentos como éste también permitirán poner a prueba los potenciales efectos que la gravedad pueda tener sobre el entrelazamiento cuántico.
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