viernes, 18 de octubre de 2013

Un dron para vigilancia agrícola

Las pequeñas aeronaves no tripuladas conocidas como drones o como UAVs, por sus siglas en inglés, son robots aéreos semiautónomos cuya presencia en los cielos del mundo es cada vez más habitual. Sus primeras aplicaciones han estado en el ámbito militar y en el policial, con misiones tales como patrullar el espacio aéreo de una ciudad ante el temor de un atentado terrorista, espiar territorio enemigo durante una guerra o incluso realizar incursiones de ataque contra objetivos muy específicos, lo cual, esto último, ha cosechado muchas polémicas, sobre todo cuando los objetivos han sido blancos humanos. Sin embargo, poco a poco van apareciendo drones diseñados para otras aplicaciones y mucho más baratos.



Ahora es el turno de un nuevo dron diseñado por la Universidad Estatal de Michigan en Estados Unidos, y que está pensado para tareas de vigilancia agrícola en grandes campos de cultivo. La idea es que los drones de este tipo se vuelvan, con un precio lo bastante bajo y una utilidad lo bastante grande, tan comunes entre los enseres de una gran explotación agrícola como lo es por ejemplo el tractor.

El equipo de Bruno Basso, experto en ecosistemas, de la citada universidad, está usando este dron para ayudar a los agricultores a maximizar sus rendimientos agrícolas mediante la vía de mejorar su gestión del nitrógeno y del agua, así como también reducir los impactos medioambientales como por ejemplo la filtración de nitratos o la emisión de óxido nitroso.

Para esta iniciativa, el nuevo dron mide cómo los cultivos reaccionan ante el  estrés ambiental, el cual puede incluir situaciones como la sequía, la escasez de nutrientes, o el ataque de animales herbívoros. El dron sobrevuela el campo agrícola documentando el estado de prácticamente cada palmo cuadrado del terreno, con una resolución del orden de los centímetros. El conjunto global de datos da a los agricultores detalles valiosos y actualizados sobre el estado de salud de sus campos de cultivo.

Disponiendo de estos conocimientos, los agricultores pueden actuar de inmediato en las áreas problemáticas de su campo, solucionando muchos problemas antes de que empeoren demasiado, algo que mediante la inspección ocular a pie de cultivo les llevaría mucho más tiempo descubrir, y aumentaría notablemente su riesgo de pasar por alto alguna zona problemática.

El UAV tiene tres sensores: un radiómetro de alta resolución, una cámara térmica empleada para monitorizar la temperatura de las plantas y su nivel de hidratación, y un escáner láser que mide en centímetros la altura de cada planta individual. A diferencia de una avioneta convencional, el dron puede volar de manera segura a altitudes tan bajas como 30 metros (100 pies) o incluso menos, así como en unas condiciones meteorológicas muy diversas, con el único requisito de que el viento no sea muy fuerte. Al volar, este dron, al igual que otros UAVs, no necesita que ningún humano lo pilote desde tierra, ya que sigue un patrón preprogramado de vuelo mediante piloto automático que está pensado para reunir la mayor cantidad posible de datos del campo que sobrevuela y con la mayor economía de vuelo posible.

"El UAV es como una máquina de rayos X", resume Basso. "Antes de que podamos diagnosticar un problema, debemos reunir tantos detalles sobre el mismo como sea posible".

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Observan por primera vez un cometa del cinturón principal dividido en cuatro fragmentos

El hallazgo contribuirá a esclarecer la naturaleza de los cometas del cinturón principal (MBC, en su acrónimo inglés), cuerpos que siguen la órbita de los asteroides pero que, sin embargo, presentan una cola similar a la de un cometa. El trabajo ha sido realizado por un equipo español de investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA).



No es un asteroide porque, al igual que un cometa, tiene cola. Sin embargo, tampoco es un cometa porque su órbita sólo podría realizarla un asteroide. La comunidad científica denomina a esta clase de objetos, de los que apenas se conoce una docena, cometas del cinturón principal (MBC, en su acrónimo inglés). Por primera vez, un equipo español de investigadores ha detectado uno de estos cuerpos tras haberse dividido en, al menos, cuatro fragmentos menores. El hallazgo, observado a través del Gran Telescopio Canarias (GTC), supone una oportunidad única para estudiar la estructura interna de un MBC y descubrir el mecanismo que le convierte en un asteroide con cola, una suerte de híbrido entre un asteroide y un cometa.

El trabajo, liderado por el astrofísico del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), Javier Licandro, cuenta con la participación de investigadores adscritos al GTC y del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA). El propio Licandro contextualiza la investigación: “Una de las dudas en torno a los MBC es el mecanismo por el que eyectan polvo y forman, como los cometas, una coma y una cola. Los asteroides no podrían dar pie a la formación de una cola recurriendo a los mismos mecanismos que emplean los cometas, que lo logran al contener no sólo rocas sino también hielo en su composición. Hasta hace muy poco se consideraba que los asteroides se formaban únicamente a base de rocas y de metales”.

Y añade: “Los MBC no provienen de las mismas regiones de las que vienen los cometas: el cinturón transneptuniano y la nube de Oort. Estas regiones están pobladas de cuerpos de hielo y silicatos, hielos que al calentarse cuando el objeto se acerca al Sol se subliman y arrastran el polvo formando las colas cometarias. En cambio, los MBC trazan la órbita típica de un asteroide del cinturón principal y se sabe que dinámicamente es casi imposible que un cometa adquiera una órbita así”.

El hallazgo del equipo español puede resultar de gran utilidad para resolver este enigma. En concreto, han observado y caracterizado el MBC P/2013 R3 (CATALINA-PANSTARRS), localizado a 1,2 unidades astronómicas de La Tierra (unos 170.000 millones de kilómetros). El objeto acaba de dividirse en al menos cuatro fragmentos, en un proceso de fragmentación probablemente similar al que sufren los cometas. “Estas cuatro piezas, si sobreviven, darían lugar a cuatros nuevos MBC. Es probable que el núcleo actual y al menos el fragmento más brillante, puedan observarse en un futuro”, apunta Licandro.

Ahora, prosigue el astrofísico, el grupo del IAC e IAA trata de determinar los elementos que componen estas cuatro piezas y, con ello, averiguar por fin cuál es la naturaleza del núcleo de un MBC. En sus observaciones, los investigadores han empleado el instrumento OSIRIS del GTC, ubicado en el observatorio del Roque de Los Muchachos (La Palma), así como el observatorio de Sierra Nevada, en Granada.
 
IAC

jueves, 17 de octubre de 2013

Los campos magnéticos, arquitectos del universo tan importantes como la gravedad

¿Por qué se forman astros, como por ejemplo las estrellas, a partir de materia en rotación? La cuestión, una de las más importantes de la astrofísica, no puede explicarse recurriendo tan solo a la fuerza de la gravedad.

Cuando Johannes Kepler propuso por primera vez sus leyes del movimiento planetario a principios del siglo XVII, no podría haber previsto el papel clave que los campos magnéticos cósmicos desempeñan en la formación de los sistemas planetarios. Hoy en día, se acepta cada vez más que en ausencia de campos magnéticos, la masa no sería capaz de concentrarse en cuerpos compactos como los de las estrellas y los agujeros negros.



En el caso de nuestro sistema solar, éste se formó hace 4.600 millones años a través de la condensación de una nube gigante de gas, cuya atracción gravitatoria concentró a las partículas en el centro, culminando con la formación de un gran disco. Sin embargo, estos discos de acreción son muy estables desde un punto de vista hidrodinámico ya que, según las leyes de Kepler del movimiento planetario, el momento angular se incrementa desde el centro hacia la periferia.

En definitiva, debe existir un mecanismo que actúa para desestabilizar el disco giratorio y que al mismo tiempo permite transportar la masa hacia el centro y el momento angular hacia la periferia, tal como argumenta Frank Stefani del Centro Helmholtz de Dresde-Rossendorf (HZDR, por sus siglas en alemán).

Ya en 1959, Evgenij Velikhov conjeturó que los campos magnéticos son capaces de provocar turbulencias dentro de flujos de rotación estable. Sin embargo, no fue hasta 1991 cuando los astrofísicos Steven Balbus y John Hawley comprendieron plenamente la importancia fundamental de la inestabilidad magnetorrotacional en la formación de estructuras cósmicas.

Para poder demostrar que la inestabilidad magnetorrotacional funciona realmente, hay que demostrar que los discos exhiben un grado determinado de conductividad eléctrica. En áreas de baja conductividad, como las "zonas muertas" de los discos protoplanetarios o las regiones alejadas de los discos de acreción que rodean a los agujeros negros supermasivos, el efecto de la inestabilidad magnetorrotacional resulta numéricamente difícil de evaluar y es, por lo tanto, tema de disputas científicas.

Oleg Kirillov y Frank Stefani, del Centro Helmholtz de Dresde-Rossendorf, han dado ahora con una nueva explicación teórica de este fenómeno, mostrando cómo exactamente los campos magnéticos también pueden causar turbulencias dentro de las "zonas muertas", y atando así los cabos sueltos que habían quedado tras los últimos avances fundamentales en este capítulo de la física.

Se confirma, por tanto, el importante papel de los campos magnéticos en la construcción de muchas de las estructuras del universo.

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Los misterios de los chorros procedentes de agujeros negros gigantes

Dos equipos internacionales de astrónomos han utilizado las capacidades de ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) para estudiar en detalle los chorros que emiten los enormes agujeros negros del centro de las galaxias y observar cómo afectan a su entorno. Han logrado, por un lado, la mejor imagen obtenida hasta el momento del gas molecular que rodea a un agujero negro cercano y poco activo y, por otro, han captado un inesperado destello de la base de un potente chorro cercano a un agujero negro distante.
 


En el centro de casi todas las galaxias del universo hay agujeros negros supermasivos con masas de más miles de millones de veces la masa del Sol, incluso en nuestra propia galaxia, la Vía Láctea. En un pasado remoto, estos extraños objetos eran muy activos, engullendo enormes cantidades de material de sus alrededores, resplandeciendo con un brillo cegador y eyectando diminutas fracciones de esa materia a través de chorros extremadamente potentes. En el universo actual, la mayor parte de los agujeros negros supermasivos son mucho menos activos que en su juventud, pero la interacción entre los chorros y su entorno aún sigue moldeando a las galaxias.

Dos nuevos estudios publicados hoy en la revista Astronomy & Astrophysics, han utilizado ALMA para sondear los chorros de los agujeros negros a escalas muy diferentes: un agujero negro cercano y relativamente tranquilo en la galaxia NGC 1433 y un objeto muy distante y activo llamado PKS 1830-211.

"ALMA ha revelado la existencia de una sorprendente estructura espiral en el gas molecular cercano al centro de NGC 1433," afirma Françoise Combes (Observatorio de París, Francia), autora principal del primer artículo. "Esto explica cómo fluye el material hacia el interior para alimentar al agujero negro. Con estas nuevas y precisas observaciones de ALMA hemos descubierto un chorro de material que fluye fuera del agujero negro, extendiéndose solo unos 150 años luz. Es el chorro molecular de este tipo más pequeño observado hasta ahora en una galaxia externa".

El descubrimiento de este chorro, que está siendo arrastrado junto con el chorro desde el agujero negro central, muestra cómo este tipo de chorros pueden frenar la formación estelar y regular el crecimiento de los bulbos centrales de las galaxias.

En PKS 1830-211, Ivan Martí-Vidal (Universidad Chalmers de Tecnología, Observatorio Espacial de Onsala, Onsala, Suecia) y su equipo también han observado y agujero negro supermasivo con un chorro, pero este es mucho más brillante y activo y se encuentra en el Universo temprano. Esto resulta inusual ya que su brillante luz, en su camino hacia la Tierra, topa con una galaxia masiva, dividiéndose en dos imágenes debido a la lente gravitatoria.

De vez en cuando, de repente los agujeros negros supermasivos engullen una gran cantidad de masa, lo que aumenta la potencia de los chorros y provoca que la radiación aumente a las energías más altas. Ahora, ALMA ha captado, por casualidad, uno de estos eventos en PKS 1830-211.

"Observar con ALMA este caso de “indigestión” de un agujero negro ha sido totalmente casual. Estábamos observando PKS 1830-211 con otros fines y entonces detectamos sutiles cambios de color e intensidad en las lentes gravitatorias. Tras estudiar con detalle este comportamiento inesperado llegamos a la conclusión de que estábamos observando, por un golpe de suerte, en el momento adecuado, justo cuando nueva materia fresca entraba en la base del chorro del agujero negro", afirma Sebastien Muller, uno de los coautores del segundo artículo.

El equipo también quiso saber si este violento evento fue captado por otros telescopios y se sorprendieron al detectar una clara señal en rayos gamma gracias a las observaciones de monitorización del satélite Fermi-LAT. El proceso que causó el aumento de radiación en longitudes de onda largas, captadas por ALMA, fue también el responsable del gran aumento de brillo en el chorro, alcanzando las energías más altas que pueden obtenerse en el Universo.

"Es la primera vez que se establece una conexión tan evidente entre los rayos gamma y las ondas de radio submilimétricas partiendo de la observación del chorro de un agujero negro", añade Sebastien Muller.

Las dos nuevas observaciones son solo el inicio de las investigaciones de ALMA en torno a los trabajos relacionados con los chorros de agujeros negros supermasivos, tanto cercanos como distantes. El equipo de Combes ya está estudiando otras galaxias activas cercanas con ALMA, y se espera que el singular objeto PKS 1830-211 sea el centro de muchas otras investigaciones futuras con ALMA y otros telescopios.

"Aún queda mucho por conocer acerca de cómo los agujeros negros pueden crear esos enormes y energéticos chorros de materia y radiación", concluye Ivan Martí-Vidal. “Pero los nuevos resultados, obtenidos incluso antes de que se completara la construcción de ALMA, muestran que es una potente herramienta, única para sondear estos chorros — ¡y los descubrimientos no han hecho más que empezar!".
 

miércoles, 16 de octubre de 2013

Primera detección definitiva en otro mundo de un ingrediente de un plástico común

La sonda espacial Cassini, de la NASA, ha detectado en Titán, una de las lunas de Saturno, propileno, sustancia que se utiliza en la elaboración de polipropileno, un plástico de uso muy común para infinidad de enseres, desde envases de alimentos, hasta el parachoques (bómper o defensa) tan imprescindible en los automóviles.

Ésta es la primera detección inequívoca de ese ingrediente para plásticos en otro mundo.

La pequeña cantidad de propileno detectada en Titán se captó en una capa baja de la atmósfera mediante el espectrómetro infrarrojo CIRS de la citada nave.

La detección de esa sustancia química por el equipo de Conor Nixon, del Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA en Greenbelt, Maryland, Estados Unidos, resuelve un enigma con el que se han venido topando los científicos desde las observaciones hechas por la sonda espacial Voyager 1 de la NASA en 1980. Muchos de los gases de la espesa atmósfera de Titán fueron identificados a partir de observaciones de la Voyager 1 como hidrocarburos, los compuestos que constituyen el petróleo y otros combustibles fósiles en la Tierra.

En Titán, los hidrocarburos se forman a partir de que la luz solar descomponga metano, que es el segundo gas más abundante en la atmósfera de ese astro. Los productos de esa descomposición pueden enlazarse formando cadenas con dos, tres o más átomos de carbono. La familia de sustancias químicas cuyas moléculas albergan dos átomos de carbono incluye al etano, bien conocido en la Tierra como gas inflamable. El propano, otro combustible de uso común en la Tierra, pertenece a la familia de sustancias con moléculas que albergan tres átomos de carbono.

Anteriormente, los científicos identificaron gracias a la misión Voyager la presencia del propano, el miembro más pesado de esa familia de los tres átomos de carbono, y también reconocieron al propino (metilacetileno), uno de los miembros más ligeros. Sin embargo, las sustancias químicas de peso medio, una de las cuales es el propileno, no aparecían por ningún lado.

Los científicos fueron descubriendo más y más sustancias químicas en la atmósfera de Titán, mediante observaciones hechas desde la Tierra o desde el espacio, pero ni rastro del propileno.

Ahora, por fin, se ha detectado propileno. El logro ha sido posible gracias a un análisis más detallado de los datos obtenidos por el espectrómetro infrarrojo CIRS de la Cassini.

Esta medición fue muy difícil de hacer porque la tenue "firma" del propileno aparece, en los datos del espectro, "apretujada" junto a firmas mucho más fuertes de sustancias químicas de composición parecida, lo que dificulta mucho discernir la firma del propileno, tal como aclara Michael Flasar, científico del Centro Goddard de Vuelos Espaciales y principal investigador del equipo del espectrómetro CIRS.

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martes, 15 de octubre de 2013

Movimiento rectilíneo Parte 4

Interpretación geométrica de la derivada

El siguiente proceso, nos puede ayudar a entender el concepto de derivada y la interpretación geométrica de la derivada

v=limΔt0ΔxΔt=dxdt

Se elige la función a representar,  entre las siguientes:
x=16t373t2+172tx=13t+5x=8sin(π10t)

Ejemplo:
Elegimos la primera función y el punto t0=3.009
Elegimos ampliación 1000.  La pendiente de la recta vale -1, y se muestra en la figura.

La derivada de dicha función es
dxdt=12t2143t+172

Otra estrella enlazada gravitacionalmente al sistema de Fomalhaut

Una investigación revela la existencia de un vínculo gravitatorio hasta ahora desconocido, aunque sospechado por algunos científicos, entre Fomalhaut y una estrella situada a 2,5 años-luz de distancia de ella.

En el universo, las estrellas pueden tener, girando a su alrededor, planetas, enanas marrones (astros mayores que un planeta normal pero con masa inferior a la necesaria para convertirse en estrellas), otros astros menores e incluso otras estrellas, aunque los respectivos campos gravitatorios influyen en la ubicación del centro de gravedad como en un tira y afloja cósmico. Si hay un objeto de gran masa y el resto son de masa muy inferior, como en el caso de nuestro sistema solar, el centro de gravedad estará muy cerca del centro mismo del objeto de gran masa. Si una estrella cuenta con otra de la misma masa, tenderán a girar la una alrededor de la otra en torno a un punto situado a una distancia intermedia entre ambas.


En algunos casos, las estrellas unidas gravitacionalmente entre sí están muy cerca, a una distancia no superior a la que separa Neptuno del Sol, y pueden estar tan próximas que sus capas más exteriores se rocen, llegando incluso a veces a fusionarse ambos astros. A menudo, las estrellas más cercanas la una de la otra se perciben de lejos como una sola, hasta que con mayor potencia de observación y análisis se logra discernir que son dos o más.

En otros casos, las estrellas unidas gravitacionalmente están tan lejos la una de la otra que pueden haber sido captadas por separado y desconocerse que existe ese vínculo entre ellas. Sólo un seguimiento largo y minucioso de su trayectoria en el firmamento puede desvelar ese vínculo.

Fomalhaut (también llamada Fomalhaut A, Alfa Piscis Australis o Alfa Piscis Austrini) es una estrella de color blanco con una masa el doble que la del Sol, más caliente y brillante que éste, y situada a unos 25 años-luz de la Tierra.

La estrella conocida como TW Piscis Austrini (o Fomalhaut B), con tonalidad anaranjada, de masa, temperatura y brillo menores que los del Sol, se halla a 0,9 años-luz de Fomalhaut, y está enlazada gravitacionalmente a ella. (No confundir Fomalhaut B con Fomalhaut b. Con letras mayúsculas se citan nombres de estrellas, y con las minúsculas los de planetas. Fomalhaut b es un planeta en órbita a Fomalhaut).

Los resultados de una nueva investigación a cargo del equipo de Eric Mamajek, profesor de física y astronomía en la Universidad de Rochester en Nueva York, Estados Unidos, que se han presentado oficialmente ahora, indican que la estrella LP 876-10, una enana roja situada a unos 2,5 años-luz de Fomalhaut, y a unos 3,2 de Fomalhaut B, está unida gravitacionalmente a Fomalhaut. Por tanto, se puede afirmar que el sistema estelar de Fomalhaut es triple, y la estrella LP 876-10 ahora se conocerá también como Fomalhaut C.

Mamajek y sus colaboradores han descubierto la naturaleza estelar triple del sistema de Fomalhaut después de un intenso trabajo calificable de detectivesco. "Me fijé en esta tercera estrella hace un par de años, cuando estaba representando los movimientos de estrellas cercanas a Fomalhaut para otro estudio", explica Mamajek. "Sin embargo, necesitaba recopilar más datos y formar un equipo de coautores para emprender un estudio basado en todas nuestras observaciones que permitiera discernir si las propiedades de la estrella encajaban con las que cabría esperar en caso de ser un tercer miembro del sistema de Fomalhaut".

La casualidad también tuvo su papel en esta historia detectivesca. Una reunión imprevista en Chile entre Mamajek y Todd Henry, de la Universidad Estatal de Georgia, Estados Unidos, y director del equipo del Consorcio de Investigación sobre Estrellas Cercanas (RECONS por sus siglas en inglés), permitió obtener la primera pista prometedora para resolver el misterio. Henry recuerda estar sentado con Mamajek en la cocina de un motel en La Serena, Chile, conversando con él sobre estrellas cercanas.

A partir de aquí, y habiéndose Mamajek rodeado de un buen equipo de colaboradores, el trabajo detectivesco comenzó a dar sus frutos. Jennifer Bartlett, ahora en el Observatorio Naval de Estados Unidos, determinó una distancia preliminar a la estrella. Matt Kenworthy, del Observatorio de Leiden en los Países Bajos, midió el periodo de rotación, demostrando que Fomalhaut C gira muy deprisa sobre sí misma. Andreas Seifahrt, de la Universidad de Chicago en Estados Unidos, midió la velocidad radial de la estrella.

Mediante un análisis minucioso de los movimientos y de las mediciones espectroscópicas, los investigadores consiguieron averiguar con la suficiente precisión y fiabilidad la distancia y la velocidad de la tercera estrella, percatándose de que su trayectoria por el espacio delataba su vínculo gravitatorio con Fomalhaut.

Sin los datos que lo respaldan, no era fácil averiguarlo. Mirando al firmamento desde la Tierra, Fomalhaut C se ve bastante separada de la estrella grande y brillante que es Fomalhaut, tal como subraya Mamajek. Hay unos 5 grados y medio entre las dos estrellas, lo cual es como si estuvieran separadas por aproximadamente 11 lunas llenas para un observador mirando desde la Tierra.

Ambas estrellas se ven tan separadas debido en parte a que están cerca de la Tierra. Si estuvieran muy lejos, desde la Tierra las veríamos mucho más cerca la una de la otra en el cielo. El hecho de que se vean tan separadas es el principal motivo de que el vínculo gravitatorio entre LP 876-10 y Fomalhaut se haya pasado por alto durante mucho tiempo, pese a contar con medios técnicos para detectarlo. No mucho mejor fue la situación con respecto a Fomalhaut B. Aunque ya hubo astrónomos que lo sospecharon desde bastante tiempo atrás, sólo se pudo confirmar su vínculo gravitacional con Fomalhaut A en fechas recientes.

Fomalhaut A es lo bastante masiva como para poder ejercer la atracción gravitacional necesaria a fin de mantener "atada" a la pequeña estrella LP 876-10, a pesar de hallarse ésta a una distancia de Fomalhaut 158.000 veces mayor que la existente entre la Tierra y el Sol.

Fomalhaut A es una de las estrellas más brillantes en el cielo nocturno de la Tierra, y una de las pocas estrellas en las que se han captado imágenes directas de un planeta y de un polvoriento disco de "escombros" (material sobrante de la formación de planetas, así como fragmentos de cuerpos desmenuzados por colisiones, que pueden constituir lo que sería un cinturón asteroidal u otra estructura comparable).

Fomalhaut es una estrella famosa de la ciencia-ficción, apareciendo en novelas de este género escritas por Isaac Asimov, Stanislaw Lem, Philip K. Dick y Frank Herbert, entre otros.

Aún quedan muchos enigmas sin resolver sobre el planeta detectado en órbita a Fomalhaut A y sobre el disco de escombros. Por ejemplo, los astrónomos están intrigados por la razón de que el planeta, Fomalhaut b, esté en una órbita muy excéntrica, y también por el motivo de que el disco de escombros no esté, aparentemente, bien centrado en torno a la estrella Fomalhaut A. Es posible que las dos compañeras lejanas de Fomalhaut, B y C, hayan perturbado gravitatoriamente al planeta y al disco de escombros.

Desde la perspectiva visual de un supuesto observador en un planeta hipotético en órbita a Fomalhaut C, la estrella Fomalhaut A se vería como una estrella blanca nueve veces más brillante de lo que vemos desde la Tierra a Sirio (la estrella más brillante en nuestro firmamento), o con un brillo parecido al del planeta Venus visto desde la Tierra. Fomalhaut B se vería como una estrella anaranjada de brillo más discreto, comparable al de Polaris en el firmamento terrestre.

Aunque a Fomalhaut antes se le estimaba una edad de alrededor de 200 millones de años, ahora se tiende a creer que esta estrella y sus dos compañeras tienen, más o menos, el doble de esa edad. Pese a este aumento de edad, ésta sigue siendo pequeña en comparación con la de nuestro sistema solar, que es de unos 4.500 millones de años.

A menor distancia de la Tierra que Fomalhaut, hay otros 11 sistemas estelares que constan cada uno de dos o más estrellas. Entre éstos figura Alfa Centauro (Alfa Centauri), que es el más cercano al Sol. Las mediciones con las que se ha trabajado en el nuevo estudio indican que el sistema de Fomalhaut es, de entre todos los sistemas cercanos, el de mayor masa, y también el más holgado, en el sentido de las grandes distancias que separan a sus componentes.

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